Opinión

Derecho de réplica a columna de Carlos Mota

Publicamos íntegra la carta que lectores firmaron por Internet inconformándose con el texto que publicó el articulista en El Financiero.
Redacción
08 noviembre 2016 20:11 Última actualización 09 noviembre 2016 13:43
Carta

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La columna 'La menstruación de Estados Unidos' del periodista Carlos Mota, causó molestia en algunos lectores que consideraron que la analogía que hizo entre la elección presidencial de Estados Unidos y el llamado síndrome premenstrual es misógina, por lo que hicieron llegar a la redacción de El Financiero Bloomberg una carta que reproducimos completa a continuación.



CARTA DE LOS LECTORES A EL FINANCIERO

Manuel Arroyo Rodríguez
Presidente de El Financiero Bloomberg

Leímos con horror la columna de Carlos Mota llamada "La menstruación de Estados Unidos," publicada este martes en su periódico. Amén de la falta de análisis crítico, inteligente o informado sobre la política estadounidense, el grado de misoginia reflejado en la columna es escalofriante. En dicha columna el autor compara a las elecciones estadounidenses con la menstruación. O más bien, el autor compara a las elecciones con una noción de la menstruación que sólo puede ser explicada con una ignorancia malintencionada.

Para empezar, el autor asume que la menstruación viene acompañada de síntomas específicos, como la depresión, del síndrome premenstrual.

Destacaría entre los síntomas enumerados la “ira total y odio a una misma”, un rasgo que ni en su desinformada analogía sería pertinente mencionar, pero que marca el tono de la columna y el mensaje subyacente: la menstruación no sólo vuelve a las mujeres emocionales, vulnerables e irracionales, sino que justifica el odio a la mujer misma.

Más adelante el columnista abunda en una idea absolutamente misógina, mencionando, desde su desafortunada analogía, la “ambivalencia de principios y valores” con la que, se asume, nos conducimos las mujeres y “reflexiona” sobre cómo el país (vecino) dejó de ser “templo de la racionalidad intelectual” (atribuible a los votantes varones, nos imaginamos) “para convertirse en la glándula que secreta la hormona del odio y el recelo”. Otra vez el odio y el recelo sin razón alguna para aparecer, pero vinculado a las mujeres.

La columna está repleta de aseveraciones que han sido descalificadas por las instituciones democráticas como pretextos para negar a la mujer el voto y, en muchos casos, el acceso al poder. Cuando Carlos Mota habla del “monstruo amorfo” que Donald Trump encuentra en “el otro” pareciera que aprendió la lección de hacer análisis obtusos y decide interpretar así, como un monstruo amorfo, a las mujeres y al ciclo menstrual.

Y si bien nos parece lamentable que alguien pueda tener, en pleno siglo XXI, una columna en la que consistentemente haga gala de misoginia, xenofobia y tentaciones discriminatorias, lo que más nos preocupa es la prevalencia de estas ideas en la colectividad y el impacto que este discurso de odio (porque sí es discurso de odio) tiene en la vida privada de muchas mujeres. Ya en muchos lugares se ha hablado de la descalificación y violencia que sufren las mujeres por "hormonales."

En un país en donde ocurren en promedio 6 feminicidios al día, en donde las mujeres poco a poco hemos alzado la voz contra las violencias machistas que sufre prácticamente la mitad de nosotras en el noviazgo, según algunas encuestas, es de ignorancia anatómica, insensatez supina y misoginia lacerante referirse a las mujeres en la forma en que lo ha hecho Carlos Mota. Pero también es de irresponsabilidad democrática dar un foro público a quien consistentemente hace de la polémica clasista, xenófoba y misógina un activo para generar una polémica pueril y denigrante.

Tal vez, para dar dimensión, valga la pena mencionar el efecto que han causado conductas discriminatorias recientes, como el polémico texto de Nicolás Alvarado sobre lo “naco” que le parecían Juan Gabriel y sus seguidores o la merecida condena que recibieron los senadores Mayans y Sánchez por hacer bromas que denigraban a las mujeres y a las víctimas de trata. Estamos convencidas de que un análisis mínimo, le permitirá al Consejo Editorial del Financiero dimensionar la gravedad de la columna que motiva esta misiva.

Sintiéndonos profundamente agraviadas por ella y haciendo uso del derecho de réplica garantizado a las audiencias, quisiéramos solicitar la publicación de esta carta en su periódico. Hemos decidido aunar al descontento viralizado en redes sociales y buscar presencia en el periódico que ha auspiciado este mensaje para equilibrar tan dañino mensaje.

Agradeciendo de antemano la sensibilidad mostrada ante este lamentable suceso, aprovechamos para enviarles un cordial saludo.