Opinión

Lecciones de un hombre de empresa: Zambrano

Lorenzo Zambrano marcó una época en la historia empresarial mexicana.

El presidente de Cemex reunió cualidades que lo convirtieron en un empresario de excepción, de esos que hacen falta para construir y reconstruir México.

Llegó a la dirección general de la cementera en 1985. En ese entonces, producía 6.7 millones de toneladas de cemento.

Antes de su muerte, la capacidad de producción del grupo llegó a 94 millones de toneladas.

Es decir, bajo su mando, ese indicador de potencial productivo se incrementó en 14 veces. Un crecimiento anual promedio, sostenido durante 29 años, de 9.1 por ciento.

Y ese logro fue producto de decisiones arriesgadas, cuestionadas en su momento y castigadas con dureza por los mercados.

Recuerdo cuando en 1992 Zambrano empujó a Cemex a comenzar su largo camino de expansión internacional con la adquisición de Valenciana y Sanson en España.

Las críticas le auguraban el fracaso y anticipaban que la empresa tendría que regresar derrotada a su mercado local, México.

Zambrano aguantó los golpes y con la convicción de que la globalización era el destino del grupo siguió adelante.

Otro de las grandes apuestas que realizó fue a las tecnologías de la información. Formó Neoris para proveer de sistemas a Cemex, y al paso de los años la volvió una de las líderes en su materia.

Zambrano también desató polémicas cuando operó cuanto pudo para evitar el desembarco de cemento del famoso buque ‘Mary Nour’. La CFC le impuso una multa por prácticas anticompetitivas. Pero hace un par de meses apenas, un Tribunal Colegiado le dio la razón a Cemex y dejó sin efecto aquella multa.

A mi juicio, Zambrano reunió tres cualidades esenciales en los capitanes de empresa, esas que ya le dieron un lugar en la historia empresarial del país.

1- No evadía tomar riesgos. Muchas veces nuestros empresarios quieren las cosas peladitas y en la boca. Aunque parezca un contrasentido, evaden riesgos. Zambrano se lanzaba a ellos, cuando tenía la certeza de que tomaba decisiones correctas. Y aguantaba tormentas de todos los tamaños. Es decir, era realmente hombre de empresa: siempre emprendiendo.

2- Tenía una vocación clara por el crecimiento y la globalización. Pudo haber dejado a Cemex como una empresa rentable, muy rentable incluso, sin necesidad de andar incursionando en todos los continentes. Pero su visión era ir permanentemente hacia adelante, sin detenerse. Y para ese propósito las fronteras de un país o incluso de una región, le quedaban chicas.

3- Él tenía la visión de empresa rica, accionistas ricos, empleados ricos, país rico. Cemex era una de las empresas más grandes con sede en México. Sus ventas el año pasado rebasaron los 15 mil millones de dólares. Sus activos llegaron a 38 mil millones. Y sin embargo, podría usted buscar a Zambrano inútilmente en las listas de Forbes. Capitán indiscutible de la cementera, no poseía ni el 1 por ciento de las acciones, que estaban diluidas en el mercado con fuerte participación de fondos de inversión.

Más que hacer fortuna buscó hacer empresa. Hará falta a México.

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