Opinión

Lecciones de Michoacán

Lo que ha hecho el presidente Enrique Peña Nieto en Michoacán podría constituir un catálogo de un modo de operación de la actual administración. Aquí algunas claves.

1) Peor para la realidad. Michoacán 2014 no se entiende sin una grave omisión de este gobierno. Al querer borrar de la agenda mediática el tema de la violencia, los hombres del presidente terminaron por creer que su estrategia (intervenciones regionales coordinadas entre gabinete y gobernadores) funcionaría sin más. Si no era así, peor para la realidad… y para los ciudadanos. Michoacán, que ya era un grave problema, se volvió insostenible dado que esta administración no tuvo un plan concreto para ese estado (ni para otros) a pesar de que contó con el tiempo para preparar algo luego de los fracasos de intentos anteriores.

2) El enemigo de mi enemigo... Después de la omisión, vino el esquema de dejar hacer a las autodefensas. Durante meses toleraron el avance de los levantados. El viejo estilo simulador del PRI en su apogeo: había un discurso legalista y una máxima tolerancia a lo opuesto, simultáneamente.

3) A periodicazos. El gobierno habría seguido volteando a otro lado si no hubiera sido por a) el accidente del doctor José Manuel Mireles, quien tuvo que ser trasladado al DF, escandalizó a las buenas conciencias (el médico tenía meses de ser actor protagónico pero lo intolerable para algunos fue que pisara la capital), y b) la multiplicación de reportajes sobre el éxito de las autodefensas.

4) Soluciones personales. Al presidente le gusta que alguien de su equipo diga: yo me encargo. En este caso eso recayó en Alfredo Castillo, quien se coordina con el secretario de Gobernación y el jefe de la oficina presidencial, Aurelio Nuño. La virtud de personalizar el mando conlleva el riesgo de no construir soluciones institucionales. Lo que funciona para apagar el incendio no da para reconstruir la casa. Por ello, Castillo debería ser relevado apenas concluya la formalización del desarme. El autor del éxito de la desarticulación de los Templarios no puede ser expuesto al desgaste de una reconstrucción social que se puede extraviar en laberintos burocráticos.

5) Te pego porque te quiero. El gobierno federal logró contener a las autodefensas al encarcelar a algunos de sus líderes. Ese acto de autoridad, cuyos vicios legales se verán en el futuro, fue en parte un recurso del régimen para retomar el control que el propio gobierno había cedido durante meses. Consentidos primero, reprendidos después, es el mejor ejemplo del uso discrecional de la ley.

6) Memoria no, olvido sí. En Michoacán habrá todo tipo de acciones oficiales y se gastarán multimillonarios presupuestos. Pero no habrá una cosa: rendición de cuentas por los errores del pasado y del presente. Peña Nieto no quiere saber si Humberto Moreira le dijo o no lo que hacía Jesús Reyna con La Tuta en la campaña de Fausto Vallejo. De ahí pa’l real. Lo mismo ocurre con la deuda frente a miles de víctimas: nada para ellas.

7) Sin licencia ni desaparición de poderes. Si Eruviel no puede con el Edomex, para qué quitarlo. Mejor anularlo como a Fausto y tripular esa entidad desde Los Pinos. Van dos, ¿quién sigue?