Opinión

Lecciones de la victoria de Trump

 
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Lecciones de la victoria de Trump.

Una de las formas más populares de anticipar el futuro es observando el pasado.

Esto nos permite ver tendencias que pueden ser proyectadas y que nos dicen cómo serían previsiblemente los meses o años por venir.

Este método, sin embargo, no funciona cuando hay cambios sustanciales en la sociedad.

En la actualidad, el caso más importante de proyección fallida es el de Donald Trump.

Cuando, el 16 de junio del año pasado anunció que se lanzaba como precandidato del Partido Republicano a la presidencia de Estados Unidos, muy pocos se lo tomaron en serio.

En su discurso de ese día lanzó el ya famoso ataque a los migrantes mexicanos, en el que los calificaba como delincuentes y violadores.

Esas palabras no sólo desataron justificadamente la ira en México sino que llevaron a muchos a desestimar a un candidato extremista e ignorante.

El argumento más socorrido señalaba que el votante republicano, en su momento, escogería opciones más tradicionales y más ubicadas en el centro del espectro político y no en el extremo, como tradicionalmente había sucedido.

Trump ya había aspirado en el año 2000 a la candidatura presidencial del Partido de la Reforma, que fundó Ross Perot en 1995. Sin embargo, quedó lejos y este partido pequeño postuló entonces sin mayor trascendencia al exrepublicano Pat Buchanan.

Aun cuando Trump ganó el pasado 9 de febrero las primarias de New Hampshire con 35.3 por ciento de los votos, todavía era desestimado como un personaje excéntrico que seguramente iba a ser desplazado en los siguientes meses, en cuanto fuera exhibido en los debates.

No fue así.

La respuesta usual es que el votante norteamericano, enojado con el establishment, y con la pérdida de poder de Estados Unidos, apoyó un discurso populista y extremista.

Es parcialmente cierto.

Sin embargo, el éxito de Trump debe verse en el contexto de fenómenos nuevos en la política que suceden en muchos lugares.

Desde el triunfo de un comediante en la elección presidencial de Guatemala hasta la posibilidad del Brexit o la emergencia de nuevos partidos en España que no existían hace un par de años y que hoy hacen imposible formar gobierno.

En México también hemos visto casos inéditos, como el triunfo del Bronco en la elección de Nuevo León el año pasado.

La gente está comportándose de manera diferente a lo tradicional en la política y particularmente en los procesos electorales, y está proclive a rechazar las opciones tradicionales.

Ya ha sido citada en varias ocasiones la encuesta de Rasmussen Reports, publicada el 2 de mayo, en la que Trump va delante de Hillary Clinton 41 por 39 en las intenciones de voto.

El pasado 4 de mayo se hizo pública otra encuesta, de CNN, en la que Clinton tiene 54 por ciento de la intención de voto y Trump, 41 por ciento.

En el promedio de las últimas encuestas la ventaja para la más probable candidata demócrata es de 6.5 puntos.

En el proceso electoral de Estados Unidos falta mucha historia. Clinton tiene la ventaja de su desempeño y su experiencia; Trump tiene como punto a favor el hecho de que no ha tenido puestos públicos, y su estridencia… y el hecho de que hay un electorado que quiere salir de lo tradicional.

Lo dicho, el pasado ya no sirve ahora para anticipar el futuro.

Twitter: @E_Q_

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