Opinión

¿Le caben los billetes a su cartera?

 
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¿Le caben los billetes a su cartera?

México es un país en el que usamos cada vez más dinero en efectivo.

En el año 2000, la base monetaria representaba solamente el 3.2 por ciento del PIB a precios corrientes.

A diciembre del año pasado, esa cifra llegó a 6.5 por ciento, más del doble que al comenzar esta centuria.

Se pensaría que la modernización de los procesos de pagos pudiera conducir a una reducción de las necesidades de uso de efectivo. Y, eso sería cierto si no tuviéramos en el país una parte muy grande de la economía que evade impuestos y que se ha visto cada vez más constreñida por los controles que el SAT ejerce.

La única manera de darle la vuelta a la fiscalización es mediante el uso de efectivo, lo que ha disparado la demanda de billetes y monedas y por tanto el crecimiento de la base monetaria.

Las cifras más recientes, correspondientes al pasado 11 de marzo, indican un crecimiento nominal de la base monetaria de 14.6 por ciento anual. Y los doce meses previos había crecido 19.3 por ciento.

Estos ritmos de crecimiento contrastan, por ejemplo, con la tasa media anual de 6 por ciento que tuvo entre 2000 y 2006.

Hay muchos significados en este incremento del uso del efectivo en la economía.

1– Tenemos mala conciencia fiscal. Quienes usan efectivo en sus transacciones pudiendo usar instrumentos bancarios, reflejan en realidad que tienen el temor de ser considerados evasores. Independientemente de si lo son, prefieren hacer transacciones que no dejen huella para que sea más difícil que estén sujetas a la fiscalización.

2– Tenemos una mala imagen del uso de los recursos públicos. Cuando una sociedad considera que recibe lo justo del Estado por los impuestos que paga, no tiene problema para contribuir. Pero si siente que hay corrupción, despilfarro o simplemente un uso incorrecto de los recursos públicos, buscará como darle la vuelta a pagar más.

3– Le ponemos otro lastre a la productividad. Está más que demostrado que la bancarización genera productividad. El crecimiento del uso del efectivo se convierte en un lastre para ésta, independientemente de cuál sea la razón por la que nos guste usar billetes y monedas.

4– Falta un eslabón en la cadena de procesos de fiscalización. Hasta ahora, se ha focalizado la fiscalización en los controles a través de registros bancarios y la emisión de facturas. Cuando el riesgo fiscal del uso del efectivo sea cercano al del uso de tarjeta, cheque o transferencia bancaria, veremos de nuevo que el uso del efectivo cae.

Todavía falta el desarrollo de mecanismos para crear la sensación de riesgo fiscal aun pagando o cobrando con billetes y monedas.

Quizás en el pasado, uno imaginaba que era en lugares como la Central de Abastos de la Ciudad de México donde se usaban cantidades inimaginables de efectivo.

Hoy, lo usan masivamente los partidos políticos y los legisladores; el comercio al menudeo; la industria de la construcción; toda la economía informal… y muchos más.

El reporte más reciente del Banxico indica que la base monetaria hoy es de 1 billón 193 mil millones de pesos. Al paso que vamos, para el año 2020 la cifra llegará a 2 billones.

¿Le cabrán los billetes a su cartera?

Twitter:@E_Q_

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