Opinión

Las ventajas de ser vecinos de EU

Dice la conocida frase atribuida a Porfirio Díaz: “Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”.

La realidad es que en esta coyuntura, ese dicho resulta muy distante de la realidad, al menos desde el punto de vista económico.

Pobres de nosotros si el nivel de dependencia que tenemos con la economía norteamericana lo tuviéramos, por ejemplo con Europa, con Japón o incluso con China, los otros grandes polos de la economía del mundo.

Veamos caso por caso.

Pese a las inconsistencias que a veces presentan los indicadores económicos, la economía de Estados Unidos marcha directamente a la recuperación.

La razón principal es la gigantesca inyección de liquidez realizada por la Reserva Federal y el proceso de desapalancamiento de las familias, que nuevamente ha dejado márgenes del ingreso para gastar y no sólo para pagar deudas.

Los pronósticos del FMI indican que en 2014 la economía norteamericana crecerá 2.8 por ciento frente al 1.9 por ciento del año pasado. Y en 2015, la previsión es de 3.0 por ciento. Éstas serán las tasas más elevadas desde el periodo 2004-05.

El nivel del PIB este año en EU será superior en 8.9 por ciento al que existía en 2007.

No hay que perder de vista que el 80 por ciento de las exportaciones de México se dirigen precisamente a Estados Unidos.

La historia es diferente cuando se voltea hacia Europa.

Aunque todo indica que este año la zona euro finalmente terminará su recesión, su crecimiento será de tan sólo 1 por ciento.

Aun con ese crecimiento, el nivel del PIB de este año sería en esta región 0.7 por ciento inferior al de 2007. Apenas en 2015 se estaría recuperando el nivel que tenían las economías de esta zona 8 años atrás, y en algunos países aún faltaría uno o dos años más.

El caso de Japón tampoco se ve sencillo, pese a la “Abenomics”. Las medidas tomadas por el gobierno del primer ministro Shinzo Abe permitieron revivir a Japón, sobre todo a partir de la depreciación del yen frente al dólar del año pasado en casi 10 por ciento en los últimos 12 meses, lo que permitió recuperar competitividad a las exportaciones japonesas.

Pese a ello, se pronostica un crecimiento de sólo 1.7 para este año, semejante al de 2013. Comparado con el nivel de 2007, el PIB de este año estará apenas 2.5 por arriba. Y para 2015, se anticipa un crecimiento de sólo 1.0 por ciento.

Es decir, las perspectivas económicas de Japón no son brillantes. Y la depreciación del yen está afectando seriamente a las economías con las cuales comercia fuertemente, destacadamente Corea del Sur.

El caso de China, la otra gran potencia económica, es diferente. Sus ritmos de crecimiento han sido muy altos y lo seguirán siendo para los estándares del resto del mundo. Si las cosas le salen bien, el crecimiento será de 7.5 por ciento para su PIB este año. Ésta será la tasa más baja que haya registrado desde 1990.

El promedio del crecimiento chino entre el 2000 y el 2012 fue de 9.7 por ciento, lo que permitió multiplicar por 3 el tamaño de su PIB y convertirse en el principal demandante del mundo de commodities, principalmente minerales y productos agropecuarios.

Los países exportadores de estos productos se beneficiaron fuertemente de la demanda china, le vendan o no al gigante asiático, simplemente por el efecto de los precios.

El índice global de precios de materias primas calculado por el FMI creció 194.8 por ciento entre el 2000 y el 2012. Aun el índice específico de productos para la industria se elevó en 117 por ciento en el mismo lapso.

Para el conjunto de materias primas, el FMI estima una caída de 12.6 por ciento en sus precios para los próximos cuatro años. Malas noticias para los exportadores de estos bienes.

En esta perspectiva, no parece ninguna desgracia estar cerca de la economía de Estados Unidos.

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