Opinión

Las tendencias del empleo a octubre

Con los datos sobre el empleo que se dieron a conocer ayer, hay algunas tendencias que se pueden vislumbrar: 

1.- El crecimiento del empleo formal en México ha sido superior al repunte del PIB. En el pasado, las dos variables se acompasaban.

Entre 2000 y 2013 la tasa media del PIB fue de 2.04 por ciento anual en promedio, mientras que el crecimiento del empleo formal, medido por los datos del IMSS, creció en el mismo lapso a un ritmo de 2.14 por ciento. De este modo, la elasticidad del empleo formal respecto al producto fue de apenas 1.05 puntos.

En contraste, en 2014 las previsiones indican que en los primeros tres trimestres del año el crecimiento promedio del PIB va a ubicarse entre 1.9 y 2.0 por ciento a tasa anual. En contraste, la tasa promedio de crecimiento del empleo formal en el mismo lapso es de alrededor de 3.4 por ciento, con niveles de más de 4.0 en septiembre y octubre. Esto quiere decir que la elasticidad del empleo respecto al producto es de 1.70 puntos.

Esto significa que por cada unidad de crecimiento del PIB hay un incremento de 1.7 puntos en el empleo formal.

Si esa relación se mantuviera, tasas de crecimiento del PIB de alrededor de 4.0 por ciento podrían dar lugar a una generación neta de 1.18 millones de nuevas plazas cada año.

2.- El crecimiento del empleo formal no se ha correspondido con un incremento de los salarios reales promedio, pero tampoco han caído. De acuerdo con los datos del IMSS, el salario medio de cotización de los asegurados se ubica (con la cifra más reciente, de septiembre de este año) en 293.42 pesos por día o bien ocho mil 802 pesos al mes. Esto significa un crecimiento nominal de 4.54 por ciento respecto al año previo. En ese mismo lapso, la inflación fue de 4.22 por ciento, por lo que hay una muy leve alza de 0.3 por ciento real.

3.- Sí ha existido un cambio en la composición de los ingresos a favor de niveles más bajos, pero esto no ha ocurrido esencialmente en el empleo formal asalariado (se reflejaría en caída de los salarios medios), sino sobre todo entre nuestra abundante informalidad y los trabajadores por cuenta propia.

4.- Hablando de informalidad, algo a observar es lo que pasa con la tendencia de la tasa de informalidad laboral (excluyendo sector agropecuario). Luego de alcanzar un máximo de 55 por ciento de la población ocupada en el tercer trimestre de 2012, ese porcentaje ha bajado para quedar en 52.7 por ciento tanto en el segundo como en el tercer trimestres de este año. La cifra sigue siendo escandalosamente alta pero lo relevante es que luego de subir tras la crisis de 2008, ya va en retroceso. Se va a necesitar más tiempo para saber hasta dónde puede reducirse realmente la informalidad.

5.-
El comportamiento sectorial del empleo formal refleja la diferente dinámica que tenemos en la economía. En la construcción, durante octubre hubo un incremento de 10.1 por ciento, en las manufacturas de 4.7 por ciento. En contraste, los segmentos cuyo crecimiento está por debajo son los servicios y el comercio, con caída en minería.

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