Opinión

Las tasas de interés, ¿son altas o bajas en México?

Varios lectores me han preguntado si las tasas de interés son bajas o altas en nuestro país. Mientras que la mayoría de los ahorradores piensan que las tasas de interés han bajado mucho, ya que ni siquiera pagan la tasa de inflación (lo cual significa un castigo para los que sacrifican su consumo presente), los deudores de tarjetas de crédito y otros tipos de préstamos opinan lo contrario, ya que sigen pagando elevados intereses, a pesar de que las tasas de los Cetes han disminuido en los pasados años.

Hay que comprender que en el mercado financiero existen dos tipos de tasas, que son las pasiva y las activas, y que responden a distintas causas. Las primeras se refieren a las que obtienen los ahorradores por sus depósitos en el sistema bancario, mientras que las segundas son las que pagan los deudores por el servicio de los préstamos que han contratado.

En el caso de las pasivas el referente que se utiliza es el interés que pagan los instrumentos de menor riesgo que hay en el mercado, que son los bonos o Cetes del gobierno federal, o la Tasa Objetivo del Banco de México, que en la actualidad es de 3.0 por ciento. Esta tasa es baja para el ahorrador mexicano, ya que en varios meses no ha compensado la tasa de inflación del país, por lo que se le castiga y propicia que busque inversiones más rentables, pero con un mayor riesgo. Sin embargo, es atractiva para los ahorradores de países desarrollados, ya que sus opciones son incluso de menores tasas en sus lugares de origen. Esto explica parte de la elevada entrada de capitales hacia nuestro país de los pasados meses, que ha fortalecido a nuestra moneda.

Por otro lado, están las tasas activas de interés, que son las que se cobran por los préstamos que se otorgan a los particulares y empresas, como son las hipotecas, las que cobran las tarjetas de crédito, las que pagan las empresas y los consumidores en general. Esta tasa es resultado de la oferta y demanda por fondos prestables. Como es fácilmente observable, hay una amplia diferencia entre las tasas pasivas y las activas.

Una explicación que escuchamos con frecuencia de la separación entre ambas tasas es que se debe a que el mexicano no ahorra, por lo que hay escasez de ahorro financiero, sobre todo cuando se le compara con otros países. Sin embargo, las estadísticas no confirman esto pues, aunque es cierto que el ahorro bancario es de sólo 15 por ciento del PIB, el financiamiento interno total en el país es de 70 por ciento del PIB. Este porcentaje todavía es mayor cuando se toma en cuenta el financiamiento externo a nacionales.

La banca múltiple y la de desarrollo canaliza al sector privado 16.5 por ciento del PIB, mientras que el sector público obtiene casi 42 por ciento del PIB. La diferencia se refiere a emisiones de deuda privada, a los recursos obtenidos por el ISSSTE, el Infonavit, fondos de retiro y otros más. O sea, sí hay financiamiento en el país, pero el mayor porcentaje se canaliza hacia el gasto público.

En la medida en que sea mayor el déficit fiscal, los gobiernos absorben una mayor cantidad de fondos prestables, lo cual eleva las tasas activas a los particulares, a pesar de que las tasas pasivas se mantengan bajas. Es por lo mismo una prioridad de los distintos gobiernos en el mundo propiciar finanzas públicas equilibradas.

Correo: benito.solis@solidea.com.mx