Opinión

Las reformas y las lecciones del "Piojo"

El gobierno debe aprender una importante lección de la Selección Mexicana de Futbol. Ojalá el Piojo se la haya explicado correctamente al presidente Peña, en su visita de esta semana.

El público está muy satisfecho con los resultados obtenidos por el equipo de Herrera. La mayor parte de las encuestas así lo demuestran. Lo singular es que esto ocurre a pesar de que los resultados no fueron mejores que en otros Mundiales: otra vez nos quedamos en el cuarto partido.

¿Por qué un mismo resultado genera impresiones diferentes en la gente? Hay dos explicaciones claras: la primera tiene que ver con las expectativas que existían, y la segunda con la percepción de que si no se obtuvo un mejor lugar fue por una injusticia o por una mala fortuna.

Con expectativas bajas, como iba México al Mundial, un resultado como el obtenido generó satisfacción.

Si la expectativa hubiera sido alta, entonces habría existido una sensación de frustración.

El otro tema fue el sentimiento de que si México no avanzó más fue por un error arbitral: el famoso “no era penal”. Nos convencimos de ello.

Estos hechos son relevantes para las políticas públicas y para el proyecto de reformas, que en estos momentos está procesándose.

Si en el ánimo de obtener respaldo para las reformas, se genera una expectativa elevada, pero con altos niveles de incertidumbre, es probable que un resultado por debajo de lo esperado propicie frustración.

Le pongo el caso de las tarifas eléctricas. Hubo propaganda oficial que hablaba de que éstas habrían de reducirse. Y así ocurrirá para la industria o para el alto consumo doméstico, después de algún tiempo, pero no van a bajar en la gran mayoría de los hogares que tienen hoy ya tarifa subsidiada.

Y, sin embargo, la reforma va a implicar que al hacer más competitiva a la industria va a aumentar la capacidad de invertir y generar mejores empleos. Pero es probable que ese mérito no se perciba porque para la mayoría no va a "bajar" el recibo de la luz.

Por otra parte, el “no era penal” quizá sea algo equiparable al impacto de la economía norteamericana para México en el primer trimestre.

El PIB norteamericano retrocedió 2.9 por ciento en los primeros tres meses del año y eso inevitablemente le pegó al nuestro, que creció sólo 1.8 por ciento.

Pero, a diferencia del clavado de Robben, en este caso hay más polémica respecto a si el pobre resultado que tuvimos fue por algo ajeno a nosotros o porque sí “metimos la pata”. En la economía, no está tan claro que “no haya sido penal”.

¿Qué es lo recomendable hoy? Me parece que los promotores de las reformas deben ubicar con realismo los efectos esperados. Sin soslayar los impactos positivos que habrán de tener, pero sin ocultar sus condicionantes y problemas.

Pero además, bien haríamos en ubicar los problemas internos que han impedido que las cosas vayan mejor.

Tal vez haya diversos factores ajenos que nos impactan, pero el gobierno ganaría credibilidad si dejara de poner en primer lugar ese entorno global y pusiera en primera línea los factores internos que sí están bajo nuestra responsabilidad.

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