Opinión

Las reformas no bastarán

 
1
 

 

ME. Banxico toma cartas en el mercado cambiario.

En el marco del foro “Impulsando a México: El Futuro después de las Reformas”, organizado por El Financiero-Bloomberg y el Grupo Financiero Interacciones, Agustín Carstens, gobernador del Banco de México, advirtió que la economía de Estados Unidos no le dará a la de México el impulso suficiente para acelerar su crecimiento.

Cuando hubo ese impulso, con el TLCAN, los gobiernos de México lo desaprovecharon. Desde que Carlos Salinas decidió que la integración plena de la economía mexicana a la de Estados Unidos era el único destino posible de la nuestra, todos los gobiernos han seguido esa ruta; Peña Nieto celebró la reciente firma del TPP diciendo que “fortalecerá la integración de México a Norteamérica”.

La declaración de Carstens por fin desentona con la apuesta de todos los gobiernos a hacer de las exportaciones a Estados Unidos el motor principal del crecimiento; lo hicieron, y al mismo tiempo ignoraron los requisitos de integración productiva interna para poder crecer.

Barak Obama advirtió hace 7 años que a consecuencia de la crisis financiera global de 2008, cada país tendría que fortalecer sus capacidades internas y depender menos del comercio exterior. El gobierno de Peña Nieto ha puesto énfasis en el avance de la productividad, pero ésta no es una cualidad que pueda alcanzarse fuera de contexto social, político, jurídico y cultural.

Las inversiones productivas responden primordialmente a sus mercados; a mercados poco dinámicos corresponden menores inversiones, crecimiento y empleo.

La calidad de los salarios en México alcanza una calificación de 0.01, la más baja de la OCDE, contra 0.65 de EUA y 0.67 de Canadá. El tema no es menor, porque los salarios son el principal medio por el que se distribuye la riqueza generada y de ellos depende la capacidad del mercado para comprar mercancías de consumo final.

Tener mercados vigorosos es la condición principal de aceleración del crecimiento de la producción, pero como dicen los clásicos, no es suficiente. Depende de la concurrencia de otros múltiples factores que los gobiernos no han propiciado.

Depende, por ejemplo, de la calidad de las tecnologías disponibles, de los proveedores de insumos y de servicios mercantiles, de los costos financieros, de una fuerza laboral entrenada, de la infraestructura, de la confianza en la ley para resolver controversias, y depende mucho de que la corrupción no sea un factor que haga contraproducente el desempeño de las instituciones.

La condición del crecimiento es que tales factores sean concurrentes y eso depende de las políticas de Estado. Es la mejor lección de la región asiática. En México se adoptó el consenso de Washington, que los responsables de la política económica redujeron al lema de la “mejor política industrial es la no política”; dejaron de pensar, ¿para qué esforzarse si el mercado de la región norteamericana lo resolvería todo?

La recuperación de la economía estadounidense no será suficiente para jalar a la mexicana, pero las reformas estructurales de Enrique Peña Nieto lo harán, dijo Carstens. Por sí mismas seguro que no lo harán.

Tienen que concurrir muchos más factores que sólo un gobierno con capacidad política y autoridad moral puede atraer.

http://estadoysociedad.com

También te puede interesar:

El desarrollo sostenible no es económico, es social

Utopías ante la incertidumbre

Renta básica universal, propone Coneval