Opinión

Las penurias de la industria manufacturera nacional

No obstante los múltiples discursos emitidos por funcionarios del gobierno federal en el sentido de que la recuperación económica ya está en marcha, se continúa apreciando una gran polarización en la actividad económica nacional. Si bien el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) presenta un incremento promedio de 1.79% en los primeros ocho meses de este año, a su interior apreciamos que el valor de la producción de las actividades secundarias apenas ha crecido 1.37 por ciento.

Dentro del total de las actividades secundarias, tenemos que en los primeros ocho meses de este año, el valor de la producción de la Minería ha caído -0.97%; la Generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final creció 1.45%, la Construcción se ha contraído -0.27%, mientras que las Industrias manufactureras presentan un aumento de 3.15 por ciento.

Este último dato podría llevarnos a la errónea conclusión de que la industria manufacturera va viento en popa en los primeros ocho meses de este año. Pero la realidad es que dentro de este importante sector de actividad, se viven enormes contrastes, los cuales pretendo ilustrar a continuación:

De acuerdo con cifras del Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) del INEGI, la industria manufacturera nacional presenta un incremento nominal de sus ventas de 5.5% anualizado durante los primeros ocho meses de 2014, pero si tomamos en consideración que la inflación anualizada en el mismo periodo ha promediado 3.93%, entonces eso significa que dichas ventas apenas se han elevado 1.5% en términos reales en los primeros ocho meses de este año.

Como puede apreciarse, la tasa de crecimiento de las ventas en términos reales es inferior al incremento del IGAE durante el mismo periodo, el cual fue de 1.79%, y también es inferior al incremento del valor de la producción de la industria manufacturera de 3.15 por ciento.

Como se comentó líneas arriba, la industria manufacturera en su conjunto presenta una gran polarización, ya que por un lado tenemos ramas de actividad a las que les está yendo muy bien y por el otro, hay ramas que están estancadas o no dejan de caer. En este sentido, tenemos que en el periodo de los primeros ocho meses de este año, hay ocho ramas de actividad que presentan incremento anualizado en sus ventas por encima de la inflación; es decir, tienen un crecimiento en términos reales, y son las siguientes (la cifra en paréntesis después de cada rama se refiere a la tasa de crecimiento de sus ventas):

- Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos (21.0%),
- Fabricación de equipo de transporte (11.6%),
- Industria química (7.3%),
- Industrias metálicas básicas (7.2%),
- Industria del plástico y del hule (7.2%),
- Industria de las bebidas y del tabaco (7.0%),
- Fabricación de productos metálicos (5.8%),
- Fabricación de productos a base de minerales no metálicos ( 5.8%).

Cabe señalar que estas ocho ramas de actividad representaron en los primeros ocho meses de 2014 el 61.9% del valor total de las ventas de los productos elaborados por la industria manufacturera, pero representan únicamente el 54.4% de los empleos de la industria manufacturera. En este punto es importante precisar que la rama estrella para el gobierno federal: “Fabricación de equipo de transporte” representó el 26% del total de las ventas, pero sólo genera el 21% de los empleos.

Por su parte, el número de ramas de actividad que han tenido un crecimiento del valor de sus ventas por debajo del índice inflacionario de 3.93% asciende a trece, y son las siguientes (nuevamente el número en paréntesis se refiere a la tasa de incremento o decremento nominal):

- Otras industrias manufactureras (3.9%),
- Fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir (3.8%),
- Fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica (2.0%),
- Industria del papel (1.9%),
- Fabricación de prendas de vestir (1.7%),
- Curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos (1.5%),
- Industria alimentaria (1.4%),
- Industria de la madera (1.0%),
- Impresión e industrias conexas (0.0%),
- Fabricación de maquinaria y equipo (-0.3%),
- Fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón (-2.0%),
- Fabricación de insumos textiles y acabado de textiles (-2.3%),
- Fabricación de muebles, colchones y persianas (-7.3%).

Llama la atención que de estas trece ramas de actividad, hay cuatro con caídas nominales en el valor de sus ventas. Por su parte, se debe señalar que estas trece ramas de actividad representan el 38.1% del valor de las ventas de los productos elaborados por la totalidad de la industria manufacturera en los primeros ocho meses de 2014, pero representan el 45.6% de los empleos de esta industria.

Esto último es muy delicado porque implica que casi la mitad de los empleos generados por la industria manufacturera están en ramas de actividad que no crecen o que presentan disminuciones reales en sus ventas durante los primeros ocho meses de 2014, lo que implica que muchos de ellos están en riesgo de perderse a menos de que haya una verdadera transformación en la política económica del país, de manera que se deje de tener una visión agregada de las variables económicas, y se comience a ver la problemática específica de cada una de las ramas de actividad emproblemadas.

Lo anterior debe movernos a realizar ciertas reflexiones, y una de ellas es que la prioridad del gobierno federal debe centrarse en el apoyo efectivo a las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), creándoles un entorno propicio para crecer y desarrollarse, y esto implica afianzar varias cosas:

1. Tipo de cambio competitivo. Ahora en día tenemos un tipo de cambio que ronda los $13.50 pesos por dólar, lo cual es oxígeno puro para muchas ramas de la industria manufacturera, ya que por una parte los exportadores obtienen más pesos por sus ventas al exterior, y por otras parte las importaciones se han encarecido, lo que hace más atractivo comprar productos hechos en México. El problema es que al parecer esta alza en el tipo de cambio es coyuntural y obedece a la marcha económica y a las decisiones de política monetaria en los Estados Unidos. ¿Entonces qué sucederá cuando pasé la incertidumbre y se regularicen los flujos internacionales de capitales? Un dólar de regreso en niveles por debajo de los $13 pesos sería muy perjudicial para la planta productiva nacional, en especial para las mipymes manufactureras que ya no soportan el embate de productos importados de Asia.

2. Combate frontal a la ilegalidad. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), así como el Servicio de Administración Tributaria (SAT) han tomado medidas efectivas para combatir la subvaluación de las mercancías importadas en los sectores calzado y textil. Sin embargo, el problema de subvaluación lo padecen prácticamente todas las ramas de actividad de la industria manufacturera, por lo que se requieren acciones adicionales. Aunado a lo anterior, el Consejo de la Judicatura Federal debe remover y sancionar a aquellos jueces que han estado otorgando suspensiones a importadores subvaluadores, lo cual les permite ingresar mercancías importadas al país al precio que se les viene en gana y las autoridades de la Aduana no les pueden impedir ingresar la mercancía.

3. Despetrolizar las finanzas públicas. Vemos con preocupación cómo han pasado los años y las finanzas públicas siguen altamente petrolizadas, ya que poco más del 31% de los ingresos del gobierno federal en lo que va de este año provienen de PEMEX. Esto ha provocado una miopía por parte del gobierno federal, quien no se ha preocupado lo suficiente por ampliar la base de contribuyentes, y por que a las empresas les vaya bien para que así puedan contribuir más y mejor con el fisco federal. Y aprovechando el tema, considero apropiado señalar que resulta patético que las autoridades federales digan que no les preocupa la caída en el precio del petróleo porque subió el tipo de cambio, cuando la visión debería ser que que bueno que subió el tipo de cambio porque eso impulsará a las pequeñas y medianas empresas exportadoras lo que generará mayor recaudación fiscal.

4. Ajustes en el marco fiscal. Mucho se ha dicho respecto a la necesidad de modificar el marco fiscal actual de manera que se brinden efectivos a la inversión en bienes de capital, así como a la contratación de personal. Desafortunadamente los pocos incentivos que quedaban fueron eliminados con la Reforma Fiscal de 2014, y por el contrario, ahora sólo son deducibles el 53% de las prestaciones laborales. Lo que se pide no es que bajen los impuestos en este momento, pero sí que se de incentivos para que las empresas adquieran maquinaria para ser más competitivos.

Sin duda hay mucho por hacer, pero de entrada trabajando decididamente en estos cuatro rubros las cosas podrán mejorar más deprisa en beneficio de las mipymes nacionales, las cuales no hay que olvidar que generan el 70% de los empleos en el país.

Director General GAEAP.

Correo:alejandro@gaeap.com

www.gaeap.com