Opinión

Las pensiones nos van a comer

En el primer trimestre de este año, el sector público pagó mil 522 millones de pesos diarios por concepto de pensiones y jubilaciones. En el trimestre fueron 137 mil 13 millones de pesos. A este ritmo llegaremos este año a cerca de 560 mil millones de pesos erogados.

Hace diez años, en 2004, el desembolso del primer trimestre fue de 24 mil 781 millones de pesos.

Es decir, el crecimiento nominal en una década fue de 452 por ciento. Si consideramos una inflación acumulada en ese lapso de 50.9 por ciento, tenemos que el crecimiento real fue de 365 por ciento en la década.

O, para ponerlo en términos más asequibles, de 12.9 por ciento anual en términos reales.

Una simple operación nos deja ver que si se mantuviera ese ritmo durante una década, por allá del 2024, estaríamos pagando 2.6 billones de pesos anuales por pensiones, a precios del 2014.

En otras palabras, no habría presupuesto que alcanzara.

Si se pagan más pensiones quiere decir que hay más personas en edad avanzada. Y en este caso, entonces también tendríamos un gasto en servicios médicos mucho mayor.

La razón es que viviremos más años, pero también lo haremos padeciendo enfermedades crónico degenerativas, como diabetes, hipertensión y cáncer, cuyos tratamientos son mucho más costosos.

En otras palabras, otra presión para las finanzas públicas.

Cuando se corre esta película es cuando pensamos en que más vale que las reformas funcionen bien porque si la economía mexicana no logra un crecimiento elevado y sostenido en la siguiente década, entonces más vale que nos olvidemos de equilibrios en las finanzas públicas: tendremos un desastre.

Habrá presiones de gasto que van a generar un cuadro parecido al que ya vivimos en la década de los 70 y los 80.

Cuando vemos al corto plazo, parece que tenemos elección. Total, si hoy no salen las cuentas, pues ya mañana veremos cómo se arreglan. Si se retrasan las reformas en las telecomunicaciones o la energía por querer dar gusto a todos, pues ya ni modo, ¿qué son unos meses más?

Las cosas cambian cuando se ve la perspectiva de largo plazo. Si no hay inversión que permita un crecimiento sostenido de al menos 4 por ciento al año, el gobierno que llegue al poder en el 2024 va a enfrentar una situación de crisis en las finanzas públicas.

Desde luego, además de crecimiento se requieren tomar decisiones en materia de pensiones que no se han querido tomar hasta ahora.

La más evidente, que se está tomando en casi todo el mundo, es aumentar la edad que se requiere para jubilarse.

Pero en México además, necesitaríamos cambiar nuestra perspectiva entre el consumo presente y el consumo futuro y privilegiar el segundo, lo que implicaría que aumentáramos nuestro ahorro.

Pero, esto no va a suceder con los niveles salariales promedio que tenemos, así que la condición para una reforma de las pensiones es que tengamos un alza de la productividad que permita un crecimiento sostenido y sostenible de los salarios reales.

A veces parece odioso hablar de estos temas, pero si no lo hacemos nos van a tomar desprevenidos cuando nos exploten en las manos.

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