Opinión

Las pensiones de nunca acabar

Hay deudas que no quisiéramos tener, pero allí están. Se trata de las pensiones y hoy, equivalen al valor de casi toda la economía.

En otro tiempo, la sociedad mexicana se puso generosa y estableció sistemas públicos de pensiones, imaginando que la economía, el empleo y la población crecerían siempre como si estuviéramos en la década de los 60.

La regla era sencilla. Si hay más o menos un retirado por cada 10 personas trabajando, y además, éstas cada vez ganan mejor, se podrá pagar el retiro de todos. En 1970, la esperanza de vida al nacer en México era de 60.9 años.

Esquemas como el de Pemex, que establecían una edad mínima de retiro de 55 años, sufragarían pensiones, en promedio, por seis años. Eso no implicaba mayor problema.

¡Ah! Pero no fuimos lo suficientemente avezados para darnos cuenta de que viviríamos más. Hoy la esperanza de vida al nacer es de 74.7 años en promedio.

Así que las pensiones con una edad mínima de retiro a los 55 tendrían que cubrir retiros no por seis, sino por casi 20 años.

Muchas instituciones públicas, federales y estatales, que tienen enormes compromisos con sus trabajadores, ni siquiera los valoran. Pemex y CFE lo hacen trimestralmente en sus estados financieros.

El IMSS lo hace una vez al año –al menos– al presentar al Congreso su Informe sobre Riesgos Financieros, que en su edición más reciente cuantifica en dos billones 689 mil millones de pesos constantes de 2013 el monto de sus pasivos tanto en calidad de patrón como de asegurador.

Simplemente con las tres grandes instituciones: Pemex, CFE e IMSS, los pasivos laborales alcanzan 4.4 billones de pesos, algo así como 26 por ciento del PIB.

En el caso del ISSSTE, las estimaciones de los compromisos hablan de otra cifra cercana a los 4 billones de pesos, que ya nos acerca al 50 por ciento del PIB tan sólo para estas cuatro instituciones.

En 2012, Pedro Vázquez Colmenares, experto en la materia, hizo un estimado del valor total de los pasivos laborales, en donde consideraba, además de las instituciones mencionadas, a la banca de desarrollo, Ferrocarriles, gobiernos estatales y universidades públicas, y el resultado era ¡104 por ciento del PIB!

Pero, no piense sólo en el futuro, sino en lo que ya hay que pagar ahora. El pago total de pensiones (es decir, el flujo efectivo y no los pasivos contingentes) en este año alcanza e 3.0 por ciento del PIB, que es del orden de 500 mil millones de pesos para el sector público federal. Como van las cosas, para 2019 se estará pagando 0.4 por ciento del PIB adicional, es decir, como 70 mil millones de pesos anuales más.

Es indispensable que, tras las reformas estructurales, se vuelva a poner en la agenda nacional este enojoso y complicado tema.

Siempre hay la tentación de posponerlo y dejarlo para otro año. Y precisamente por eso el problema ha adquirido las proporciones que hoy tiene. A ver si al fin le entramos.

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