Opinión

Las participaciones, por debajo de lo estimado

 
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Buque carguero de Pemex. (Bloomberg)

A David Horacio, sus primeros 37 en Berlín.

Si en enero se dio un terremoto en las finanzas estatales al caer las participaciones de entidades y municipios, que en términos reales respecto al mismo mes de 2015 fueron inferiores en poco más de 11 por cierto en relación al programa, en febrero las previsiones siguen siendo negativas para las finanzas estatales y municipales. Se prevé una reducción de 6.0 por ciento real en relación a 2015, y respecto a lo estimado para 2016 las participaciones pueden ser inferiores en 15 mil millones de pesos, saldo de dos meses, lo cual no es poco ya que equivale a poco menos de la mitad del Fondo de Estabilización de los Ingresos de las Entidades Federativas (FEIEF), que cuenta con 39 mil millones de pesos aproximadamente. La importancia de este Fondo, creado a partir de la Ley de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria en 2006, ha sido fundamental para sortear momentos difíciles como en 2009, aunque fue insuficiente en 2011 y 2012.

Los tres últimos años no se usó por quedar las participaciones ligeramente arriba de las programadas.

Pero sería muy delicado que fuese devorado si en marzo se mantiene esta tendencia.

Por otra parte, una noticia de esta semana que induce a preocupación es lo referente al Fondo Mexicano del Petróleo (FMP), ya que “pasarán muchos años antes de que el FMP tenga un ahorro… con el bajo precio del petróleo y las previsiones poco favorables, se debe descartar cualquier tipo de ahorro en los próximos años”, declaró el secretario técnico del Fondo Mexicano del Petróleo (Reforma. 24.02.16).

¿Cómo impacta el Fondo Mexicano del Petróleo a las participaciones?

En 2015 se derogan los derechos de extracción de hidrocarburos y ahora el componente petrolero parte de los recursos transferidos desde este Fondo. La caída acumulada en febrero es de casi 35 por ciento.

Ello está causando preocupación y angustia en los responsables de las finanzas estatales, quizás enojo en sus gobernadores, la mayoría de los cuales han apostado siempre más a su capacidad de gestión que a buscar cambiar las reglas del juego de la coordinación fiscal.

Por ello hay que recuperar la iniciativa para proponer cambios que por lo menos permitan certidumbre en las finanzas estatales; ya no pensemos en este momento en incrementar el porcentaje participable que hoy apenas es mayor a 25 por ciento de la recaudación participable, ni tampoco en el regreso de potestades de alto valor recaudatorio. Esto llevaría más tiempo y no es sencillo por supuesto.

Pero sí se puede trabajar en despetrolizar las participaciones, esto es sustituir el componente petrolero, no sólo volátil, sino incierto, incrementando el porcentaje de los ingresos no petroleros en la RFP, de forma que quedase la ecuación igual, lo cual daría certidumbre mayor a estados y municipios.

Por qué no probar, o por lo menos analizarlo y estudiarlo en los órganos técnicos de la coordinación fiscal, en un grupo de trabajo, como se hizo en 1991 para analizar la fórmula de distribución de participaciones, encontrándole pros y contras, por supuesto.

Varios de los estados que cambian [de gobierno] tienen serios problemas para terminar en el marco de la crisis presupuestal, particularmente Veracruz, Quintana Roo, Chihuahua y Zacatecas, que tienen “afectado” un elevado porcentaje de sus participaciones, recursos de libre disposición.

Se trata del porcentaje de participaciones que la Tesofe deposita cada mes a un fideicomiso de pago a favor de las instituciones financieras acreedoras, porcentaje autorizado por las entidades federativas. De los gobiernos que concluyen este año, destacan por el porcentaje de lo afectado Chihuahua con 73.6 por ciento, Durango 72.5, Quintana Roo con 77 por ciento, Sinaloa y Veracruz 80 por ciento.

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