Opinión

Las incongruencias en las cifras sobre la informalidad en México

 
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Empleo informal

Una de las grandes incógnitas en México es el verdadero tamaño de la informalidad y cuantas personas y empresas realmente pagan impuestos; y es que al analizar las cifras proporcionadas por el Servicio de Administración Tributaria (SAT) y compararlas con los datos del Instituto Mexicano de Seguro Social (IMSS) y del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), encontramos varias incongruencias que se exponen a continuación.

De acuerdo con el Informe Tributario y de Gestión del SAT, al cierre del cuarto trimestre de 2014 el número de contribuyentes activos en México llegó a 46.3 millones; y de este total, 1.7 millones corresponde a personas morales (empresas), 15.6 millones a personas físicas y 28.9 millones a asalariados. Esto implica que en nuestro país, hay 44.5 millones de personas, tanto físicas como asalariadas, que se supondría que pagan impuestos en función de su nivel de ingresos.

Una medida comúnmente aceptada de la evolución del empleo formal en México es el número de trabajadores registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el cual ascendió en diciembre de 2014 a un total de 17.239 millones de personas, lo que implica que en el SAT tienen registrados 11.66 millones de asalariados más que el número de trabajadores que reporta el IMSS.

De acuerdo con el diccionario, un asalariado es una persona que trabaja contratado por una empresa a cambio de un salario o sueldo. Así pues, es alarmante que el SAT tenga en sus bases de datos 11.66 millones de contribuyentes más y que éstos no estén dados de alta en el IMSS si se supone que son asalariados y dependen de un patrón.

Esto nos lleva a la conclusión de que hay un severo problema de evasión ante el IMSS dado que sólo el 59.7% de los asalariados están dados de alta ante el IMSS; o bien podemos concluir que las cifras del SAT están infladas con contribuyentes que en realidad no están activos. Ante la crisis de ingresos del IMSS, no se explica que el SAT no le pase al IMSS la información de todos los trabajadores que laboran en empresas para que puedan detectar cuales no han sido dados de alta en el Seguro Social.

Aunado a lo anterior, sería conveniente que el SAT informe la recaudación de impuestos al ingreso que obtiene de los 28.9 millones de asalariados, y que indique cuántos de éstos no pagan impuestos por tener un sueldo bajo en las empresas en las que laboran. Esto nos daría una imagen más clara de cómo está distribuida la carga fiscal en este país.

Otra fuente de incongruencia estadística la encontramos al analizar las cifras de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI, la cual señala que en el primer trimestre de este año la Población Ocupada total en México sumó 49.806 millones de personas

De acuerdo con los resultados de la misma encuesta, en el primer trimestre del año la población ocupada en el sector informal fue de 13.512 millones de personas, lo que representa el 27.13% del total. Estas son personas que trabajan para unidades económicas no agropecuarias operadas sin registros contables y que funcionan a partir de los recursos del hogar o de la persona que encabeza la actividad sin que se constituya como empresa, de modo que la actividad en cuestión no tiene una situación identificable e independiente de ese hogar o de la persona que la dirige y que por lo mismo tiende a concretarse en una muy pequeña escala de operación.

De ser correctos los datos del INEGI, entonces tenemos que la población ocupada en México que labora en el sector formal sumó 36.291 millones de personas en el primer trimestre de este año. Esto implica que hay 8.209 millones de personas (tanto físicas como asalariadas) más en los registros del SAT que personas laborando en la economía formal de este país. Ante estos datos, sería bueno que se sentaran el SAT y el INEGI a ver quién tiene mal las cifras.

Lo que se desprende de este análisis es que parece que el SAT busca aparentar que cada vez hay muchos más contribuyentes pagando impuestos en México, cuando la realidad es que muchos de los contribuyentes activos que tiene en sus sistemas están ahí simplemente porque abrieron una cuenta bancaria y el banco les asignó un Registro Federal de Contribuyentes, pero eso no significa que estén activos en el sentido de estar pagando impuestos regularmente al SAT. En un afán de ser más transparentes, reitero que sería bueno que el SAT informe cuantas personas verdaderamente pagan impuestos por sus ingresos.

El problema de que en México haya pocas personas y empresas pagando impuestos desde luego que genera un impacto negativo en el monto del gasto público aprobado del gobierno federal, el cual asciende para el año 2015 a un total de 4.694 billones de pesos; aunque sabemos del recorte al gasto público por 124.3 miles de millones de pesos anunciado en febrero, y no se descartan más recortes en lo que resta del año.

Nuestro país tiene grandes carencias en materia de combate a la pobreza, educación, salud, infraestructura, entre otros. Por otra parte, todos los órdenes de gobierno tienen un exceso de gasto corriente que dificulta atender muchas de estas necesidades; y para complicar aún más las cosas pues tenemos que los ingresos no petroleros del gobierno federal son bastante limitados al sumar en el año 2014 apenas 2.107 billones de pesos.

Esta cifra implica que en 2014 en promedio cada contribuyente (asalariados, pernas físicas y personas morales) aportó apenas 45,507 pesos a los ingresos no petroleros del gobierno federal. Esta cifra representa sólo 3,800 pesos mensuales por contribuyente en promedio.

Con estos niveles de recaudación no debe sorprendernos que el gobierno federal esté cada vez más endeudado, así como lo hemos explicado en las pasadas entregas de esta columna editorial al señalar que la deuda neta total del sector público federal (tanto interna como externa) era de 1.183 billones de pesos al cierre del año 2000, y que al mes de marzo de 2015 llegó a 6.774 billones de pesos, lo que implica un incremento de 472.3 por ciento.

A manera de conclusión podemos señalar que falta claridad en las cifras del SAT respecto a cuantas personas y empresas verdaderamente contribuyen al desarrollo de este país pagando impuestos. Reconocemos que ha habido avances importantes en materia de recaudación, sobre todo a raíz de la caída en los precios del petróleo, pero el número de contribuyentes que se reporta no checa con la realidad del IMSS, ni con lo que indica el INEGI.

Para el SAT será mejor dejar de lado la simulación y la mercadotécnica que implica anunciar los miles de contribuyentes nuevos que inscriben cada año a su padrón. El SAT debe lograr que verdaderamente mejore la distribución de la carga fiscal en este país, y para ello debe meter a la formalidad no solamente a los pequeños contribuyentes que por su nivel de ingresos no pagan impuestos, sino que se deben tomar acciones firmes y contundentes contra los grandes evasores de impuestos (tanto al ingreso como a la importación) que actúan impunemente como un cáncer en la economía informal.

Director General GAEAP.

alejandro@gaeap.com

www.gaeap.com

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