Opinión

Las ganancias para México de un dólar más caro

Muchas personas han manifestado su preocupación por el nivel actual de tipo de cambio en torno a los $13.60 pesos por dólar, sin embargo, como veremos en esta entrega, el tener un dólar más cerca de los $14 pesos en lugar de los $13 pesos son buenas noticias para la economía nacional.

En este sentido, recientemente escuchamos como la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) destacaba que no hay mucho de qué preocuparse ante la caída de los precios internacionales del petróleo, ya que el dólar había aumentado de cerca de $13.00 pesos a $13.50 pesos, lo que le permitía a Pemex tener más pesos por los dólares obtenidos por la exportación de petróleo. Y es que efectivamente, si el dólar se ajusta de $13.00 a $13.50 pesos por unidad, por cada dólar exportado, Pemex obtiene 3.8% más pesos.

Sin embargo, esta lógica de la SHCP se puede aplicar a toda la economía; es decir, así como Pemex obtiene más pesos por los dólares que exporta, pues las empresas exportadoras obtienen más pesos por sus ventas al exterior, y lo mismo pasa con las empresas que brindan servicios turísticos a extranjeros, también para quienes obtienen intereses de sus inversiones en el extranjero y los traen al país, y lo mismo ocurre para las familias que reciben remesas. Todos se benefician de un dólar más caro, inclusive el comercio y el gobierno federal al poder cobrar más impuestos. A continuación veremos una estimación preliminar de cuál es el impacto en pesos de un tipo de cambio más elevado, o mejor dicho, más competitivo.

De acuerdo con información de la balanza de pagos de México, tan sólo en el primer semestre de este año, nuestro país obtuvo ingresos en su cuenta corriente que sumaron $220.248 miles de millones de dólares (mmdd), de los cuales $203.307 mmdd fueron por exportación de bienes y servicios, $5.133 mmdd por concepto de renta, y $11.808 mmdd por transferencias.

Los $203.307 mmdd por bienes y servicios se conformaron de la siguiente manera: $193.090 mmdd por exportación de bienes y $10.217 mmdd por exportación de servicios. Por su parte, de los $5.133 mmdd de ingresos por renta, un total de $1.090 mmdd provienen de ingresos por intereses y $4.043 mmdd son por otros conceptos de renta. Finalmente, de los $11.808 mmdd de transferencias, un total de $11.620 mmdd se refieren a transferencias y los restantes $0.188 mmdd consisten de otras transferencias como la ayuda internacional.

Estos datos nos muestran la enorme cantidad de dólares que recibe el país cada año, los cuales sumaron un total de $432.753 mmdd en 2013, e ilustran el enorme potencial de obtener más pesos por cada dólar que llega al país cuando el tipo de cambio aumenta.

Desde luego que también hay una contraparte en todo esto que son los egresos en la cuenta corriente, pero para fines de esta entrega me centraré en los beneficios netos de un dólar más caro para las empresas exportadoras de mercancías que son superavitarias, empresas del ramo turístico, y sobre todo las familias y comercios que viven de las remesas que son enviadas desde el extranjero.

Si las importadoras de productos terminados tienen que comprar ahora los productos del extranjero a un precio más alto por un tipo de cambio más elevado, pues eso es positivo porque al ser el producto extranjero más caro, los hará que volteen a ver a los proveedores nacionales lo que incentiva la demanda de productos hechos en México y desincentiva la compra de artículos hechos en naciones como China.

Pero volviendo al tema, resulta simple imaginar que si en el primer semestre de 2014 México obtuvo ingresos por $220.248 mmdd, si el tipo de cambio hubiese estado todo este tiempo tan sólo $0.50 pesos más elevado de lo que ocurrió, pues nuestro país habría tenido ingresos adicionales por $110.124 miles de millones de pesos (mmdp).

De este total de $110.124 mmdp adicionales de ingresos para el país, aproximadamente $101,653 mmdp hubiesen sido para las empresas exportadoras de bienes y de servicios. Cabe señalar que de este total, las empresas habrían pagado más impuestos, por lo que la recaudación fiscal para el gobierno federal habría crecido en unos $30 mmdp (asumiendo que no compren insumos del exterior) y esto de hecho habría disminuido marginalmente la dependencia respecto a los ingresos fiscales derivados del petróleo.

Por su parte, un importante beneficio habría sido para las familias que reciben remesas, ya que con un ajuste de $0.50 pesos en el tipo de cambio habrían recibido $5.904 mmdp adicionales, lo que habría aumentado su nivel de vida y seguramente se destinaría al consumo, lo que iría a parar en los comercios locales en beneficio de la economía de sus comunidades, pueblos o ciudades.

Con estos datos queda claro que un tipo de cambio cercano a los $14 pesos por dólar beneficia al país porque hace que las empresas exportadoras tengan más ingresos y paguen más impuestos, hace que las familias que reciben remesas tengan más dinero para gastar y provoca que las empresas importadoras volteen a ver a la industria manufacturera nacional y dejen de comprar en el extranjero algunos de los productos que importan. Todo esto se traduce en más empleos y mejores perspectivas de crecimiento económico.

Desde luego que el análisis aquí planteado puede ser refinado y se pueden calcular cifras más exactas en función de las importaciones de materias primas y bienes intermedios que realizan las empresas exportadoras para poder realizar sus ventas al extranjero. Pero al final de cuentas lo que aquí se ilustra va de la mano con la lógica empleada por la SHCP cuando nos dijo que a Pemex no le iría tan mal en materia de ingresos ante la caída del precio del petróleo porque el tipo de cambio había aumentado, lo que le permitiría obtener más pesos por sus exportaciones.

Por todo lo aquí señalado, esperemos que las circunstancias que han llevado al tipo de cambio a ubicarse por encima de los $13.60 pesos en los últimos días se mantengan y que veamos a un dólar consolidándose por un buen tiempo en torno a los $14 pesos por unidad. Ojala que el Banco de México no vaya a caer en la tentación de querer apretar la política monetaria con el objetivo de bajar el precio del dólar y controlar la inflación, ya que como lo hemos dicho en entregas anteriores, eso descarrilaría la incipiente recuperación económica, plasmada en un magro crecimiento del Producto Interno Bruto de apenas 2.2% en el tercer trimestre de este año.

Director General GAEAP.

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