Opinión

Las fatigas del Frente

   
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Corral y Anaya. (Cuartoscuro)

El Frente opositor es una compleja maquinaria, todavía no sabemos cuán funcional, que básicamente se armó en dos mesas.

Una mesa está ligada al gobernador Javier Corral. Es, por ello mismo, la que se deriva del llamado Grupo Chihuahua.

La otra, que nació más o menos al mismo tiempo, es la mesa que en algún momento propuso un cuarto polo, y nació al amparo de figuras como Dante Delgado y Agustín Basave. Esta mesa ha tenido periodos de apertura hacia otros liderazgos, pero también etapas donde sólo se reunían las cabezas nacionales de Movimiento Ciudadano (Delgado fungía de anfitrión), del Partido de la Revolución Democrática, ya para entonces presidido por Alejandra Barrales –ni siquiera participaba alguno de Los Chuchos–, y Ricardo Anaya del PAN.

En torno a esas figuras, personajes de la izquierda –en un momento dado participó en ello Cuauhtémoc Cárdenas– y de la derecha
–Gustavo Madero participaba mucho antes de que lo hiciera Anaya– tejieron la decisión de que sólo mediante una alianza el Partido Acción Nacional y el PRD (MC sólo es realmente fuerte en Jalisco) podrían disputar al PRI las grandes batallas electorales. Esa convicción abrevó, sin ir más lejos, de la buena experiencia aliancista de Anaya y el PRD de Basave, que tuvieron sonados éxitos en la jornada electoral de 2016.

De entonces para acá, el Frente sobrevivió a varias actas de defunción y este domingo parece haber cuajado en definitiva, luego de que finalmente y para sorpresa de nadie ese fuerte aspirante a cacique de Puebla llamado Rafael Moreno Valle 'declinó' en su aspiración de disputarle (es un decir) a Anaya la candidatura presidencial del Frente.

Hay que reconocer a los impulsores del Frente su éxito. El Frente es un hecho a pesar incluso de los problemas en algunos estados donde panistas y perredistas se han rebelado a la cuota de renuncias que pretendían sus líderes nacionales.

Ahora, el reto del Frente es no acabar en un parto de los montes; que tanta negociación y política no terminen con un resultado que defraude la expectativa de sus impulsores de convertirse, a ojos del electorado, en una opción rentable ante Morena y el PRI.

Y es que si bien el Frente ya cuajó, los siguientes pasos de PAN-PRD-MC no necesariamente van a ser, como sí ocurre con las organizaciones que impulsan a Andrés Manuel López Obrador y a José Antonio Meade, unívocos.

Vean si no la conferencia de Javier Corral del lunes. ¿Alguien podría decir que esa rueda de prensa sólo fue el reclamo del mandatario chihuahuense al gobierno federal por la cancelación de unos fondos ya pactados, que carecía de cálculo electoral? Nadie podría decir eso, y de ello acusó recibo el presidente Peña Nieto la noche de ese mismo día: para el PRI-Gobierno fue sólo un acto político; no dijo del Frente pero ni hizo falta.

Fue un acto del Frente sin Anaya y sin otros frentistas mayores como Barrales o Dante.

Así que en el arranque del año electoral Corral y no Anaya es la figura del Frente. Vayan y explíquenle eso a los electores que no conocen al queretano y a quienes no saben bien a bien quién está en el Frente.

Brevemente, otro reto. Como se sabe, las precampañas de Meade y de AMLO no son tales, son campaña hacia afuera; en cambio Anaya, aun sin contrincante, tiene un gran reto al interior del Frente: debe convencer a perredistas de que un panista es mejor opción que López Obrador.

A pesar de lo logrado, las fatigas apenas empiezan en el Frente.

Twitter: @SalCamarena

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