Opinión

Las dos Margaritas

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Margarita Zavala

Analizar el perfil político de Margarita Zavala implica caminar sobre un filo muy delgado. Tiene personalidad política propia y por tanto pleno derecho a manifestar su deseo de buscar la presidencia de la República, como lo hizo el domingo. Pero también fue parte del calderonismo: es una campeona de la causa que llevó a su marido a Los Pinos, y en esa administración tuvo un papel protagónico; por tanto, según algunas voces, su aspiración debe ser descalificada completamente.

Lo único cierto es que si de revisar con justicia las aspiraciones de Zavala se trata, ambas circunstancias han de tenerse en cuenta por igual.

Así que lo primero que hay que hacer es escapar del presente e ir hasta hace tres décadas, para recordar que Margarita Zavala entró al PAN en 1985, sin conocer siquiera a Felipe Calderón; que participó en la campaña de Maquío de 1988; que nació a la política sin padrino ni chaperón. Fue asambleísta en 1994 cuando la ALDF era de representantes, y también de aquellos tiempos data su participación en temas de género: estuvo en la Conferencia Mundial sobre la Mujer de Pekín en 1995. Panista singular, debatió en los noventa sobre temas de aborto con gente del calibre de Martha Lamas. Esta abogada por la Escuela Libre de Derecho también ha sido diputada federal y profesora de preparatoria en el colegio Asunción.

En sentido contrario, es verdad también que desde hace más de una década supeditó sus talentos a los de su marido. La renuncia de Calderón al gobierno de Fox en 2004 es, ya se sabe, el punto de arranque de la candidatura presidencial del michoacano. Desde la primerísima hora ella estuvo no sólo en el cuarto de guerra, sino que hizo una campaña paralela a favor de su marido.

Suponer que todo lo que hizo, o dejó de hacer, Felipe Calderón en su gobierno tuvo la influencia, aquiescencia, impronta o colaboración de Margarita Zavala es no sólo injusto sino que despide un tufo machista. Suponer que su voz no influía en algunas (¿muchas?) decisiones de su marido, pensar que Calderón no la escuchaba o consultaba, que estuvo ajena a temas del gobierno pues, también sería equivocado.

Calderón es el máximo responsable de lo que ocurrió a nivel federal entre diciembre de 2006 y el mismo mes de 2012, pero sus colaboradores deben también rendir cuentas. Y además de esposa, Margarita fue, sin duda, una colaboradora, formal e informal, en ese sexenio.

El deseo manifestado el domingo por Margarita abre una enorme puerta. Con el anuncio de Zavala, ha quedado inaugurada la temporada de revisión del sexenio anterior.

La oportunidad llega en buen momento. Fracasos y torpezas de la actual administración federal ayudarán a que, si así alguien se lo propone, el periodo presidencial de Felipe Calderón sea analizado con todo rigor pero sin el estorbo de algunos apasionamientos.

En ese sentido, la propia Margarita debe comenzar a explicarnos, ahí sí, qué hizo y qué no hizo desde el gobierno. Explicar, para empezar, por qué recomendó a Carla Rochín para que atendiera las guarderías del IMSS, cuál fue su actuación en torno a la tragedia de la guardería ABC, qué avances reales tuvo en el DIF, qué fue de la agenda para proteger a los niños que migran solos. Insisto, para empezar. Y luego, por supuesto, deberá hacer su propio juicio a Calderón.

Cuán honestos y creíbles resulten ambos ejercicios determinarán la viabilidad de la candidata Margarita Zavala.

Twitter: @salcamarena

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