Opinión

Banxico: Las dos grandes preguntas vigentes

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 [Este miércoles la noticia estará centrada en el anuncio de la política monetaria de la Fed. / Reuters]

Frente a una combinación de inflación baja, avance económico local sostenido aunque moderado, debilidad cambiaria y la incertidumbre que rodea al inicio de la normalización de la Fed; los mercados locales tienen al menos dos interrogantes respecto a las perspectivas de política monetaria local: ¿qué tan probable es un recorte en la tasa de fondeo en el corto plazo? y ¿Banxico dictará el inicio de un ciclo de alzas antes o después del comienzo de la normalización de la Fed?

Partamos de la más reciente evaluación del entorno internacional y local ofrecido por Banxico en su comunicado de la semana pasada, al menos desde mi lectura.

En el ámbito externo predomina la debilidad macroeconómica y sus contrastes, mismos que determinan el predominio de posturas monetarias laxas. El contraste es EUA con sólidos avances en lo económico y ubicándose al centro de la divergencia en posturas de política monetaria en los albores del inicio de su normalización. En este entorno, destacan las bajas inflaciones y en algunas zonas los riesgos de deflación. Los bajos precios de la energía solo han profundizado contexto. Así, Banxico reconoce que los riesgos sobre el crecimiento global continúan deteriorándose.

En lo local, se subraya el moderado avance económico y la holgura económica prevalenciente. Más aún, se destaca que siguen vigentes importantes riesgos a la baja sobre el crecimiento de nuestra economía.

En el ámbito de la inflación, Banxico destaca el reciente desplome en la inflación y la describe como en línea con sus expectativas para el inicio del año. No obstante, el banco central optó por afirmar que el balance de riesgos sobre la inflación es similar al de su reunión anterior, donde reconoció que los riegos se habían incrementado.

Por último, en lo referente al comportamiento reciente de los mercados financieros. Destaca la debilidad cambiaria en los mercados emergentes y a nivel local el hecho de que tal mercado ha continuado desempeñándose de manera "relativamente" ordenada. En esta evaluación destaca la posibilidad de que pueda presentarse un nuevo repunte en volatilidad financiera asociado al proceso de normalización de la Fed. De hecho, esta vez el banco central local fue más explícito a la hora de afirmar que se mantendrá atento a la postura monetaria relativa entre México y EUA y profundizó al mencionar que vigilará el desempeño del tipo de cambio y su alcance como presión inflacionaria.

¿Es inminente un recorte en la tasa de política montaría?

No lo creo. Si bien es cierto que las condiciones de avance económico y sus riesgos podrían apoyar una decisión en ese sentido, la debilidad vigente en el tipo de cambio podría ser su principal detractor.

Si bien históricamente el traspaso de la debilidad cambiaria hacia la inflación ha sido baja, un prolongado período de debilidad del peso podría no ser desdeñable como riesgo. Es en este contexto donde es importante reconocer que no se ven en el horizonte catalizadores de una revaloración significativa del peso, por el contrario, los principales determinantes de un dólar fuerte siguen vigentes.

Adicional a lo anterior, creo firmemente que en la medida en que se aproxime la normalización de la Fed, los bancos centrales de economías pequeñas y abiertas, como la nuestra, no querrían arriesgarse a "jugar" con la sensibilidad entre la tasa de referencia de política y sus tipos de cambio, no en un ambiente donde ya se presentan reordenamientos en portafolios entre plazas emergentes y desarrolladas.

En este punto, la respuesta cambiaria a un recorte en la tasa de política podría no ser lo tímida que ha sido en el pasado reciente a nivel local.

Desde luego, la probabilidad de una menor afectación cambiaría ante un recorte es proporcional a la lejanía con la que el mercado vea el inicio del ciclo de normalización de la Fed.

¿Actuará Banxico antes o después que la Fed?

No habrá mucha opción. Creo que tendrá que actuar antes de la primera alza por parte de la Fed.

Recordemos el verano del 2013, bastó la mera referencia de algunos oficiales de la Fed respecto a la posibilidad de una eventual desaceleración en el ritmo de compras de activos ("tapering") para que los mercados globales reaccionaran significativamente.

En esa ocasión, las tasas de interés gubernamentales se elevaron y los tipos de cambio se depreciaron fuertemente frente al dólar. Eso tomó lugar entre junio y julio, del 2013, el inicio formal del "tapering" fue hasta diciembre de ese mismo año.

Teniendo como contexto la prioridad que le ha dado la Fed a su estrategia de administración de expectativas (forward guidance), muy probablemente la señal de inicio de la normalización será una de las más claras en la historia de la política de comunicación de la Fed y se dará a conocer con antelación.

Si este es el caso, los mercados podrían reaccionar hasta con meses de antelación a la primera alza de la Fed. Con este marco, creo que bancos centrales como el local no tendrán más opción que reaccionar a ese entorno con una primera alza en la tasa de política monetaria.

Reforzando esta idea, creo que es oportuno recordar que en los más recientes episodios de repunte en aversión al riesgo a nivel global, el peso se ha debilitado más aceleradamente respeto a la mediana de las monedas emergentes en la etapa de mayor nerviosismo. Más allá de profundizar en las razones para esto (las cuales creo que tienen que ver con la liquidez de nuestra moneda), creo que será otro factor clave para entender las presiones que experimentaran las autoridades locales en la proximidad de la normalización de la Fed.

El contexto es cambiante, los riesgos globales no son pocos y los contrastes macro y de política se acrecientan. Sin duda uno de los contextos más retadores para cualquier banco central.

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