Opinión

Las cuatro 'R'

   
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Dierdre McCloskey (Tomada de @DeirdreMcClosk)

Dierdre McCloskey afirma que el Gran Enriquecimiento (o Mejoramiento) que hemos vivido los dos últimos siglos resulta de un cambio en la percepción de las personas, que permitió que se le otorgara dignidad a grupos de la sociedad que antes eran menospreciados o humillados.

Específicamente, “la admiración por los mercantes Británicos, los inversionistas Británicos, los inventores Británicos, los banqueros Británicos y los economistas Británicos llevó al Gran Enriquecimiento” (6107). Y esto ocurrió hacia fines del siglo XVIII: “La misma palabra ‘businesslike’ (serio, ordenado como un negociante) usada como elogio data de 1771” (6014). Insiste: “Es mucho más fácil encontrar comentarios favorables a la burguesía después de 1700 y especialmente después de 1800 que antes, y es más fácil en Bretaña hasta los ochenta del siglo XX que en China o India” (5391).

“Afirmo que la vieja visión antiburguesa… dominó la retórica pública de Escocia e Inglaterra hasta fines del siglo XVII, la de Francia hasta fines del XVIII, la de la mayor parte de Alemania hasta inicios del XIX, la de Japón hasta fines del XIX, la de China e India hasta fines del XX” (6238). Tal vez no consideró necesario decir que en América Latina ahí sigue, porque en otra parte dice que “las novelas se asocian en todo sentido con la burguesía (5432)... el reciente giro al realismo mágico y la posmodernidad en la novela, como por ejemplo en García Márquez o Isabel Allende, registra los muy fuertes sentimientos antiburgueses de la intelectualidad del siglo XX, especialmente en América Latina” (5471).

Pero de esta intelectualidad, izquierda y derecha, hablaremos en otro momento. Ahora importa saber cómo es que ocurrió esa transformación retórica a la que McCloskey atribuye el Gran Enriquecimiento. En su opinión, la transformación ocurre gracias a las cuatro 'R': Lectura (Reading en inglés), Reforma, Revuelta y Revolución, que en el transcurso de 300 años producen esta idea de igualdad básica; es decir, libertad y dignidad, que permite la gran transformación económica, como veíamos ayer. No el Renacimiento, por cierto, al que reconoce todo tipo de virtudes estéticas, pero no la transformación democrática que resulta de las cuatro 'R'. (la figura en 634 es muy ilustrativa).

Porque no tiene duda: “El desarrollo no es simple, pero la tendencia es clara: un lugar debe revaluar a la burguesía, o acostumbrarse al estancamiento económico” (5910). Burguesía entendida en toda su obra como los habitantes de las ciudades, dedicados a la producción y al comercio, que tienen una escala de virtudes diferente de la acostumbrada desde el 500 a. C. y hasta 1790 (McCloskey, 4151). De las siete virtudes occidentales (cuatro cardinales, platónicas: templanza, prudencia, fortaleza y justicia; tres teologales: fe, esperanza, amor-caridad), la burguesía enfatiza la prudencia; es decir, la sabiduría práctica, la capacidad de hacer. McCloskey lo asocia con el avance de los cálculos: “Los cálculos, en otras palabras, son el esqueleto de la prudencia común. Pero el aristócrata desprecia los cálculos precisamente porque corresponden a la innoble prudencia” (6665). “El coraje (valor) la virtud definitoria del aristócrata, no calcula, o sería sólo una versión de la prudencia” (6671). “La prudencia es una virtud que calcula, como son la justicia y la templanza. Son frías. Las virtudes tibias –amor y valor, fe y esperanza– las virtudes más celebradas por Shakespeare, y no tanto por el burgués Adam Smith un siglo y medio después, son esencialmente no calculadoras” (6682).

La imprenta, y la lucha de ideas que le siguió y se reflejó en las otras tres 'R': Reforma, Revuelta y Revolución, terminó con un ordenamiento de las virtudes y estableció otro, que resultó extraordinario para crear riqueza y mejorar las condiciones de vida de los humanos, e incluso sus costumbres. Pero no todos lo ven así, mañana lo platicamos.

Profesor de la Escuela de Gobierno,Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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