Opinión

Consecuencias políticas del Brexit

 
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Paul Krugman.

Muchas personas merecen una enorme repulsa por el Brexit; desde el primer ministro británico, David Cameron, quien podría pasar a la historia como el hombre que corrió el riesgo de destrozar a Europa y a su propia nación en nombre de una ventaja política momentánea, hasta los verdaderamente malvados editores de los tabloides de Gran Bretaña, quienes alimentaron al público con una dieta constante de mentiras.

Dicho lo anterior, me encuentro menos horrorizado por el Brexit de lo que podría haberse esperado. Las consecuencias económicas serán malas, pero no tan malas como muchas personas están afirmando. Las consecuencias políticas podrían ser mucho más horribles, pero muchas de estas cosas malas probablemente habrían pasado incluso de haber ganado el 'quedarse'.

Empecemos con la economía. Sí, el Brexit empobrecerá a Gran Bretaña. Es difícil poner un número a los efectos comerciales del abandono de la Unión Europea (UE), pero serán sustanciales. Cierto, los aranceles normales de la OMC (o los aranceles que los miembros de la Organización Mundial de Comercio, como Gran Bretaña, Estados Unidos y la UE imponen a las exportaciones de los otros) son bajos, y otras restricciones tradicionales al comercio son relativamente moderadas. Pero todo lo que hemos visto tanto en Europa como en Norteamérica sugiere que la garantía de acceso al mercado tiene un gran efecto en lo que respecta a fomentar las inversiones de largo plazo orientadas a vender a otros países. Revocar esa garantía erosionará el comercio con el tiempo, incluso si no hay ningún tipo de guerra comercial. Y, como resultado, Gran Bretaña se volverá menos productiva.

Pero en este momento, de lo único que se habla es de las repercusiones financieras: el desplome de mercados, la recesión en Gran Bretaña y, quizás, en todo el mundo. Sigo sin verlo.

Es cierto que la libra esterlina ha caído mucho en comparación con las fluctuaciones diarias normales. Pero para los que nos iniciamos estudiando las crisis de los mercados emergentes, la caída no fue tan grande. De hecho, no es tan grande comparada con episodios históricos británicos recientes. La libra cayó un tercio durante la crisis de la década de 1970; cayó una cuarta parte durante la salida de Gran Bretaña del Mecanismo de Tipos de Cambio de 1992; ha caído aproximadamente 8.0 por ciento hasta el momento de escribir esto.

Además, Gran Bretaña se endeuda en moneda propia, por lo que no está sujeta a una crisis clásica de estados financieros por la devaluación monetaria; esto es, Gran Bretaña no es Argentina, donde la caída del peso causó estragos entre las empresas y consumidores que se habían endeudado en dólares.

Si le preocupaba que el Brexit provocara una fuga de capitales e hiciera crecer las tasas de interés, bueno, no ha habido señales de eso.

Es cierto que los mercados bursátiles mundiales han caído, como las tasas de interés en todo el mundo, presumiblemente como un reflejo del miedo a que la debilidad económica fuerce a los bancos centrales a mantener muy laxa la política monetaria. ¿A qué se deben estos miedos?

Una respuesta es que la incertidumbre podría deprimir la inversión. No sabemos cómo se desarrollará el proceso del Brexit, y puedo imaginarme a los directores ejecutivos demorando el gasto hasta que las cosas sean claras.

Un problema más grande podría ser el miedo a las terribles consecuencias políticas, tanto en Europa como en Gran Bretaña, lo que me lleva a la cuestión de la política.

Parece claro que el proyecto europeo -todo el esfuerzo por promover la paz y la unión política vía la integración económica- está en muy graves problemas. El Brexit probablemente sólo sea el principio, conforme los movimientos populistas/separatistas/xenofóbicos ganen influencia en todo el continente. Súmenle a esta inquietud la debilidad subyacente de la economía europea, candidata de primera al estancamiento secular, o la persistente depresión de bajo nivel impulsada por cosas como la declinación demográfica que disuade la inversión. Muchísima gente actualmente es muy pesimista respecto al futuro de Europa, y yo comparto sus preocupaciones.

Pero estas preocupaciones no habrían desaparecido aun cuando los votantes hubieran optado por quedarse en la UE. Los grandes errores fueron: la adopción del euro sin considerar cuidadosamente cómo funcionaría una moneda única sin un gobierno unificado; el desastroso encuadre de la crisis del euro como una obra de moralidad causada por los irresponsables europeos del sur; y el establecimiento de la libre movilidad laboral entre países culturalmente diversos con niveles de ingreso muy dispares, sin considerar cuidadosamente cómo iba a funcionar eso. El Brexit es, principalmente, un síntoma de esos problemas, y de la pérdida de credibilidad oficial que vino con ellos. (Esa pérdida de credibilidad es la causa de que el desastre del euro jugara un papel en el Brexit, pese a que Gran Bretaña tuvo la sensatez de quedarse afuera.)

Twitter: @paulkrugman

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