Opinión

Las confusas cifras de los informales en México

Hay información económica en México que parece estar envuelta en el misterio. Uno de esos casos es el de la informalidad.

Desde hace algunos meses se habla de que en el país 60 por ciento de los trabajadores son informales.

Y, con frecuencia, nos imaginamos que los informales son quienes no pagan impuestos.

De hecho, si esa fuera la definición, las cifras serían muy diferentes.

El más reciente Informe de Finanzas Públicas entregado al Congreso revela que, de acuerdo con el SAT, en marzo de este año había 41.1 millones de personas físicas registradas como contribuyentes activos.

Si tomamos en cuenta que la PEA ocupada era a marzo de 49.3 millones de personas, entonces resulta que el porcentaje de esa población que no está dada de alta en el SAT es de sólo 16.6 por ciento y no de 60 por ciento.

Este porcentaje -el 16.6- es equivalente a 8.2 millones de personas, que de todas maneras son muchos.

En el pasado, había otra definición de informalidad que correspondía a las personas que trabajaban en el sector definido como informal. Éste está compuesto por unidades económicas que cumplen tres condiciones: son micronegocios; no están proscritos por la ley (como el narcotráfico); el negocio no tiene un patrimonio distinguible del de la persona o familia que lo opera, por eso se califica como una división del sector de hogares. Además, usualmente no cumple con pagos de impuestos, seguridad social y demás obligaciones legales.

De acuerdo con los datos de la ENOE del Inegi, al primer trimestre de este año se ocupaban en este sector 13.7 millones de personas, lo que significa 27.7 por ciento de la PEA ocupada. Sin embargo, pareciera que muchos de ellos, algo así como 5.5 millones, sí están dados de alta en el SAT.

Pero el Inegi establece una tasa de empleo informal. Para calcularla, además de tomar en cuenta a quienes se ocupan en el sector informal, agregó tres categorías más: el trabajo no protegido en el ámbito agropecuario; el trabajo doméstico remunerado, así como el trabajo subordinado realizado en el sector formal pero en el que el trabajador no cuenta con seguridad social.

Al sumar al sector informal todos estos grupos se llega a la cifra de 34.5 millones de personas, que representa 58.2 por ciento de la población ocupada total.

Todas las mediciones son válidas, siempre y cuando se especifique de qué hablamos cuando nos referimos a la informalidad.

Por ejemplo, cuando se habla de las unidades económicas informales que lastran la productividad del país, más bien hablamos del segundo indicador, el del “sector informal” de la economía. Según el Inegi, hay 3.9 millones de unidades económicas con menos de cinco personas ocupadas. Cuando hablamos de la precariedad del empleo, la referencia es del tercer indicador, el empleo informal.

Y cuando nos referimos a los que no pagan al fisco, hablamos del primero.

El tema nos da para más, seguiremos.

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