Opinión

Las coberturas cambiarias de Banco de México: una breve historia y sus posibles efectos

 
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¿Cuáles son las opciones de Banxico?

La semana pasada Banco de México anunció un programa de coberturas cambiarias que llevó la cotización del dólar por debajo de los 20 pesos por dólar. ¿Qué antecedentes se tienen de esto?, ¿Qué efectos colaterales pudiéramos ver a partir de este anuncio? ¿Es una medida acertada o es un error?

Antes, déjeme contarle que no es la primera vez que el Banco de México o el gobierno mexicano lanzan un programa de coberturas cambiarias. Después de la macrodevaluación de 1982, cuando el presidente López Portillo estatizó la banca e implementó el control de cambios, muchas empresas mexicanas, que se habían creído el cuento de la “Administración de la abundancia” estaban quebradas con importantes pasivos en dólares que con la devaluación habían borrado su capital.

Fue entonces que Ernesto Zedillo, del Banco de México, ideó un muy exitoso programa de coberturas cambiarias, denominado Ficorca, mediante el cual las empresas mexicanas lograron salir adelante de la ruina en unos cuantos años. El gobierno convino con los bancos extranjeros; que cualquier crédito en moneda extranjera con empresas mexicanas debía reestructurarse en automático a 8 años de plazo con 4 de gracia. Las empresas mexicanas que además se inscribieron en alguna de las 4 alternativas que presentaba el programa Ficorca pudieron, en unos cuantos trimestres, mejorar sustancialmente sus indicadores de solvencia y liquidez. Los pagos de estos créditos se computaban como pagos iguales a valor presente. Es decir el pago del principal iba creciendo en el tiempo. Además, el riesgo cambiario tanto del principal como de los intereses podría suprimirse. Este programa tenía la ventaja de que disminuía la demanda de dólares por parte de las empresas mexicanas.

Con el Control de Cambios, el gobierno incrementó en 1983, a través de Nafinsa como su agente financiero, sus emisiones de petrobonos, ya que éstos eran la única posibilidad de poder invertir en dólares en el mercado financiero mexicano. El principal y los intereses de estos bonos estaban ahora indizados al tipo de cambio y al precio del petróleo. Las emisiones de petrobonos representaban un gran amortiguador del mercado spot de dólares. Era un mecanismo atractivo para los inversionistas y para las empresas para cubrirse del riesgo cambiario, con el atractivo adicional de poder obtener ganancias de capital en dólares, si el precio del petróleo aumentaba en los mercados internacionales.

Hacia finales de la década de los ochentas, Banxico lanzó un programa de coberturas cambiarias, muy similar al presentado esta semana, 30 años después. El programa consistía en subastas de dólares virtuales, tipo forwards, sin entrega física a vencimiento, pagaderos en pesos mexicanos. Este programa se mantuvo hasta poco después de la devaluación de 1994.

Unos años antes, el gobierno federal empezó a emitir “Tesobonos”, es decir, Cetes indizados al dólar, con los cuales se logró retener más de 22 mil millones de dólares en el trágico año de 1994. Cuando el presidente Zedillo tomó la presidencia tenía enfrente la necesidad de financiar un déficit en cuenta corriente por cerca de 30 mil millones de dólares más el vencimiento de los Tesobonos por 22 mil millones.

Desde 1997, con el arranque del Mexder, ha existido en México la posibilidad de realizar operaciones a futuro, y más adelante opciones y swaps en el mercado financiero. También es posible acceder al mercado de Chicago para realizar coberturas cambiarias bajo contratos estandarizados.

Las principales ventajas del programa anunciado la semana pasada son las siguientes:

Se está creando un inmenso mercado virtual de dólares a plazo, por parte del Banco Central, sin tener que usar divisas de las reservas, lo que representa un importante amortiguador del mercado spot de dólares. El monto anunciado es de 20 mil millones. Pero, dado que las operaciones pueden renovarse a su vencimiento, si el plazo promedio de las mismas fuera a 28 días, la operación de este mercado sería superior a 240 mil millones de dólares al año. Los especuladores o las empresas que desean cubrirse de los ‘tuits’ de Trump pueden hacerlo eficientemente en este mercado. En lugar de presionar al mercado spot.

Esto generará una menor volatilidad en la cotización del dólar, lo cual a su vez producirá un menor tipo de cambio, lo que a su vez, genera menores presiones inflacionarias, un precio de los energéticos más bajo, y esto a su vez, genera menores presiones sobre las tasas de interés. Si el costo del dinero será ahora menor a lo que se tendría de no contar con este mecanismo, el déficit fiscal del Estado mexicano puede ser menor. La inversión productiva puede entonces ser mayor. Y todo esto implica mayor actividad económica.

Twitter:@EOFarrilS59

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