Opinión

Las chispas que sacó el INEGI

Sacaron chispas como pocas veces los datos del INEGI.

Me refiero a las cifras de los indicadores adelantado y coincidente que se dieron a conocer la semana pasada.

¿Qué es lo que sus valores señalaron?

Bueno, pues veamos lo que dice el propio INEGI.

“El Indicador Coincidente muestra las oscilaciones de la actividad económica con relación a su tendencia de largo plazo, mientras que el Adelantado busca señalar anticipadamente la trayectoria del indicador coincidente, particularmente los puntos de giro: picos y valles, con base en la información con la que se dispone de sus componentes a una fecha determinada.”

Como quien dice, el adelantado anticipa y el coincidente pretende reflejar el estado del ciclo de los negocios, es decir, los vaivenes usuales de la economía.

En su explicación técnica, el INEGI sigue:

“El valor de los Indicadores Coincidente y Adelantado, así como su tendencia de largo plazo representada por una línea horizontal igual a 100, permiten identificar 4 fases del Ciclo Económico: expansión, desaceleración, recesión y recuperación.”

Y define a la recesión:

“Recesión: Cuando el componente cíclico del indicador está decreciendo y se ubica por debajo de su tendencia de largo plazo.”

Así que toda aquella historia de que la recesión es cuando hay dos caídas consecutivas del PIB, es un mito genial… como hubiera dicho Aspe.

Y los datos del INEGI la semana pasada fueron precisos: los valores de ambos indicadores en febrero estuvieron por debajo de su tendencia de largo plazo y van a la baja. Nada más, pero nada menos.

¿Quiere esto decir que la economía va a ir más mal? De ninguna manera.

Frecuentemente le he expresado en este espacio que mi análisis me lleva a concluir que el segundo trimestre está resultando mejor que el primero, y también el segundo semestre será mejor que la primera mitad del año.

Pero es probable que las cifras del PIB del primer trimestre, desestacionalizadas y comparadas con las del último del año pasado, no serán precisamente buenas. Para decirlo con todas sus letras: van a ser malas.

Los datos que finalmente van a reflejar que el entorno es ya mejor, los vamos a conocer hacia junio y julio.

Entiendo la necesidad de aportar noticias alentadoras. Pero creo que eso no se va a lograr ‘estirando’ datos como los que salieron esta semana, que reflejan que la actividad industrial es débil, que el empleo generado es insuficiente y que las ventas reales de la ANTAD cayeron de nuevo en abril. No nos engañemos.

Sigo creyendo –y lo reitero– que la narrativa que este gobierno necesita tiene que ver con las expectativas de largo plazo, como ayer correctamente lo planteó Luis Videgaray.

, es cierto que las reformas no van a dar resultados en este año, pero son las que van a hacer la diferencia respecto a sexenios anteriores.

Seguramente en Presidencia tienen encuestas que les dicen que la gente quiere noticias favorables, pero ya.

Vendrán, porque la economía de EU nos va a jalar y porque el gasto público finalmente va a empujar la demanda, entre otras cosas.

Pero, creo que al final de nada sirve magnificar resultados medianos o malos queriendo hacerlos buenos.

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