Opinión

Las cazamisóginos

 
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Ghostbusters. (www.ghostbusters.com)

Esta no es propiamente una reseña de Ghostbusters, el refrito dirigido por Paul Feig, en el que Melissa McCarthy, Leslie Jones, Kristen Wiig y Kate McKinnon interpretan a las cazafantasmas del título, repitiendo la trama de la primera Ghostbusters, pero invirtiendo los géneros de la mayoría de los papeles centrales.

La película es floja. Feig es un director de sketches más que uno de cine; su humor es auditivo, rara vez visual: varias de sus puntadas podrían estar en Spotify. Salvo por 10 deliciosos segundos en los que McKinnon despacha a un grupo de espectros sin ayuda, Ghostbusters funciona cuando sus personajes dialogan y se derrumba cuando prenden las pistolas láser. No obstante, dada la ámpula misógina que levantó antes de su estreno, la calidad de la película importa poco. Separada de sus antecesoras, como obra es prescindible. Como termómetro del machismo, en un país que podría elegir a su primera presidenta, merece una lectura a detalle.

Un artículo reciente sobre Feig en la New York Magazine, titulado Who Ya Gonna Troll?, revela a qué grado el director está comprometido con hacer cine comercial, estelarizado por mujeres, que apele al público femenino. Sus cuatro últimas películas así lo demuestran: Bridesmaids, Spy, The Heat y Ghostbusters toman subgéneros históricamente masculinos (buddy movies llenas de humor escatológico, cintas de espías), con McCarthy y Wiig en los papeles protagónicos.

'Ghostbusters'
Páis: Estados Unidos
Año: 2016
Director: Paul Feig
Reparto: Kristen Wiig, Melissa McCarthy, Kate McKinnon, Leslie Jones, Charles Dance, Michael Kenneth Williams, Chris Hemsworth
Duración: 1 hora con 57 minutos
Cinépolis


El artículo dibuja a un director que creció rodeado de mujeres, interesado en fomentar las mismas oportunidades para ambos sexos dentro de Hollywood. Aunque por miedo a afectar la taquilla no lo admite, Ghostbusters es más que “sólo una comedia sobre fantasmas”, como Feig la describe.

La película original, dirigida por Ivan Reitman, se ha vuelto la causa célebre de los misóginos porque, más allá de sus virtudes (y sí las tiene), es una comedia repleta de hombres, donde las mujeres hacen de víctimas, secretarias o fantasmas cachondos. Se trata de una fantasía adolescente de principio a fin, salpicada de insinuaciones sexistas. Cuando una bibliotecaria ve a un fantasma, Venkman (Bill Murray) le pregunta si está menstruando para cerciorarse de que está cuerda.

Reitman nos presenta a ese mismo personaje mientras lleva a cabo un experimento cuyo propósito es conseguir una cita con una estudiante rubia, a la que Venkman probablemente le dobla la edad. Hay que entender, pues, que Feig no decidió refritear cualquier comedia de los 80, sino ésta, en la que cuatro hombres salvan al mundo tras deshacerse de un demonio que es (¡adivinaron!) una mujer.

Feig no se conforma con cambiar el género del cuarteto central. Su Ghostbusters es una respuesta explícita al machismo de Reitman y compañía. Aquí los hombres son villanos, idiotas o las dos cosas a la vez. Incluso Bill Murray aparece como antagónico mientras que Sigourney Weaver resulta ser la maestra del personaje de McKinnon. Basta subrayar que hacia el final las chicas se enfrentan a un espectro gigante, idéntico al famoso logo de la original, y lo vencen disparándole en los testículos. Sutil no es. Y está bien que no lo sea. Es una pena que, por motivos de marketing, Feig y su elenco hayan pretendido que Ghostbusters 2016 no es una réplica a Ghostbusters 1984. Las cazafantasmas levantaron ámpula porque estaban diseñadas para hacerlo.

A meses de que Estados Unidos decida entre elegir al peor candidato en su historia o a la primera candidata a la presidencia, la polémica alrededor de Ghostbusters revela el difícil camino que Hillary Clinton tiene por delante y el peso que la misoginia lamentablemente tendrá en la elección. Si una película boba causó tal calibre de ira en un sector de la población, no quiero imaginar cómo se pondrán esos mismos sexistas cuando 'les caiga el veinte' de que una mujer puede ocupar la presidencia. Para monstruos neoyorquinos, me quedo con el hombre de malvavisco antes que con Donald Trump.

Twitter: @dkrauze156

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