Opinión

Las amenazas internas

   
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Camarena

Fernando García Ramírez ha advertido en las páginas de El Financiero sobre el riesgo de que, como lo ha hecho en otras partes, Rusia intente entrometerse en las elecciones mexicanas de 2018.

El articulista ha dedicado un par de textos al tema, el más reciente el lunes pasado.

En esta segunda entrega cita a Javier Tejado Dondé, quien publicó que en el Instituto Nacional Electoral (INE) temen que agentes externos intenten hackear el PREP la noche de las elecciones. “Tenemos señales de que desde fuera se prepara una campaña para desestabilizar el proceso electoral”. (https://goo.gl/jpsVu5)

En estos días hemos conocido el tamaño del sabotaje, por parte de agentes rusos, de las elecciones de Estados Unidos, en las que ganó Donald Trump.

Sólo Facebook ha calculado, nos recuerda The Economist en su edición de esta semana, que 126 millones de estadounidenses, el 40% de la población de ese país, fueron impactados por mensajes y anuncios patrocinados por los rusos. En el mismo sentido, Google admite que en ese periodo electoral tuvo 1,108 videos ligados a intereses del Kremlin, mientras Twitter reconoció 36,746 cuentas del mismo orden.

Lejos de aportar información, sentencia el seminario británico en la introducción del tema que dedica a Internet, “las redes sociales han estado esparciendo veneno”.

Sin demérito de la alerta emitida por García Ramírez, es evidente que en México ese envenenamiento del debate está lejos de ocurrir a expensas de una potencia extranjera.

Dado que el modelo político reinante en nuestro país tiene en el control de los medios de comunicación una de sus premisas, ese espacio “libre” que se supone son las redes sociales es en realidad un territorio donde ejércitos de bots y cuentas/noticias falsas intentan manipular a millones de mexicanos.

Hoy sabemos que el Partido Revolucionario Institucional estuvo unos días en problemas por la resolución del INE que le acusó de rebasar el tope de gastos de campaña en Coahuila por un pago de casi un millón pesos a Facebook durante la campaña de este año en esa entidad. Bueno, en problemas es un decir, porque más pronto que tarde el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación le hizo el favor, como se lo hará de nuevo, de quitarle esa condena.

Pero lo que no sabemos es cuánto exactamente gastó el PRI, y otros partidos claro está, en Twitter, empresa que no contestó al INE cuando éste le requirió datos sobre lo ocurrido en Coahuila.

Como dice el profesor de la Universidad de Columbia Tim Wu, no se necesita ser un historiador de los medios para darse cuenta de que vivimos en una era dorada del acoso a los periodistas, la propaganda y esfuerzos de coacción para controlar el debate político.

En su artículo publicado en The New York Times, Wu se refiere a lo que ocurre en Estados Unidos con respecto a las redes sociales, pero lo que ahí describe retrata los riesgos para México.

Wu sostiene que las redes sociales tienen tanto impacto en las elecciones como la televisión abierta, pero al contrario de ésta –subraya– no están reguladas y son fácilmente manipulables.

“Como mínimo, se deben establecer nuevas reglas para prohibir que las compañías de Internet vendan anuncios políticos a gobiernos extranjeros. Y se requieren de leyes más agresivas contra los bots para combatir la simulación de personas con fines de propaganda”, dice Wu en “Cómo Twitter mató la Primera Enmienda” (https://goo.gl/jY5Myy).

La amenaza en las redes sociales, en efecto, podría venir de Rusia, pero también de priistas, panistas, morenistas, y de entes que ni siquiera tengan más partido que sus propios intereses.

Twitter: @SalCamarena

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