Opinión

La volatilidad que viene
y las tasas negativas

 
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[A partir de este mes, la Fed reducirá en 10 mil mdd sus estímulos economicos. / Bloomberg / Archivo]

Contra las expectativas de los mercados, hace unos días los bancos centrales de Japón y de Europa decidieron mantener intactas sus políticas monetarias. No incrementaron sus programas de creación de dinero, ni acentuaron sus tasas de interés negativas. Por su parte, la Reserva Federal de Estados Unidos también decidió mantener su objetivo de la tasa de Fondos Federales.

Como resultado de esto, y ante un dato débil en la creación de empleo para abril, en el mercado laboral estadounidense hemos observado un patrón en los mercados caracterizado por la apreciación del euro y del yen, debilitamiento de las divisas emergentes, reducción del rendimiento de los bonos del Tesoro, ampliación de los spreads de los bonos emergentes, cierta tendencia a la baja en los mercados accionarios, y un movimiento alcista en los precios de las materias primas, particularmente en el oro y en el petróleo.

El indicador más relevante de la volatilidad global, el Vix, se ha mantenido en un nivel bajo, entre los 13 y los 15 unidades, reflejando una menor aversión al riesgo. Una pregunta inmediata es si este clima de menor aversión al riesgo puede mantenerse o si existen elementos que pudieran crear un nuevo episodio de cautela.

Bursamétrica y varios analistas ven diversos factores que van a coincidir en el verano para producir un nuevo escenario de volatilidad: el ‘factor Trump’ en las elecciones presidenciales en Estados Unidos ante su discurso proteccionista; el ‘factor Brexit’, por lo que pudiera implicar la salida del Reino Unido la Unión Europea; el cambio de política económica en Arabia Saudita, que pretende depender menos de la industria petrolera; el desempeño de la economía de China, con los riesgos de una crisis financiera; el agotamiento de las políticas cuantitativas en Japón y en la Zona Euro; el factor Grecia que vuelve a incumplir sus compromisos y se encuentra de nuevo al borde de un default de su deuda; la posibilidad de que la Fed sorprenda a los mercados subiendo nuevamente su tasa de referencia entre junio a septiembre, y el impacto de la depresión económica en Brasil.

En nuestra opinión, el factor más preocupante de todos es la posibilidad de que la economía de Estados Unidos vaya hacia una recesión. La inversión de las empresas presentó una reducción de 5.6 por ciento en el primer trimestre de este año, y presenta una clara tendencia a la baja. Este es el principal motor de la economía y nos está llevando a pronosticar una posible recesión para el segundo trimestre de 2017.

Los ciclos económicos duran en Estados Unidos un promedio de ocho años. Sólo se ha dado en la historia un ciclo de mayor longevidad, en la época del presidente Clinton. No vemos condiciones para que el ciclo actual se prolongue.

Es importante mencionar que en nuestros escenarios no vemos tampoco una recesión profunda, no sería una recesión inducida por una crisis financiera como la que tuvimos en 2008. Más bien sería una recesión natural, que podría durar dos trimestres, sin grandes estragos. Pero sí tendrá algunos efectos en la economía mundial y en la de México, así como en los mercados.

Uno de estos efectos es que las tasas de interés se mantendrían bajas en todo el mundo por más tiempo. Otro de los impactos se daría en los precios de las materias primas que tenderían a bajar de nuevo y en la inflación global, que sería también muy reducida. En México el impacto sería el de un entorno adverso para la recepción de flujos de inversión, tanto financiera como inversión directa. Tendríamos de nueva cuenta presiones en el tipo de cambio, y un mayor spread en las tasa de interés en pesos en relación a las tasas en dólares, y desde luego un crecimiento económico débil.

¿Será por esto que de nueva cuenta Janet Yellen volvió a aceptar la semana pasada que la Reserva Federal está estudiando el manejar tasas de interés negativas? Afirmó además que una medida de ese tipo tiene que ser ampliamente estudiada por sus efectos negativos. En los países en los que esta medida se ha aplicado, los principales perjudicados son los bancos. Y aún no se ha visto que realmente se induzca a otorgar más crédito. Por otra parte, no hemos experimentado hasta ahora cómo se da el proceso de salir de tasas negativas a tasas positivas. Cuáles serían sus consecuencias.

Si nos tiene preocupados en todo el mundo el proceso de normalización de tasas, partiendo de la tasa cero por ciento, podemos imaginar que partiendo de tasas negativas pudiera ser más complicado aún el regresar a tasas positivas más racionales.

Twitter: @EOFarrillS59

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