Opinión

La volatilidad financiera llegó para quedarse

Desde la primera mitad de 2012, la paridad del peso frente al dólar no rebasaba las 14 unidades en ventanilla. Ayer sucedió.

Hace más de dos años, existía todavía cierto temor e incertidumbre respecto a las condiciones internas del país. Hoy, pese a la crisis de confianza y todos los problemas de seguridad, el comportamiento del tipo de cambio no deriva de los hechos internos sino de la situación de los mercados financieros en el mundo.

Del pasado mayo a la fecha, el dólar se encareció frente al euro en 10.4 por ciento; frente al yen en 15.4 por ciento; frente al real brasileño en 13.1 por ciento, y frente al peso mexicano en 6.8 por ciento.

Pongo las anteriores cifras para sustentar que los problemas de la paridad de nuestra moneda tienen que ver fundamentalmente con la volatilidad y la incertidumbre del mundo financiero y no específicamente con la situación del país.

Evidentemente el ambiente que se ha generado en el mercado petrolero acentúa estas preocupaciones. Ayer, la mezcla mexicana volvió a bajar y cerró en 69.77 dólares por barril, ante el nerviosismo respecto a los resultados de la junta de Viena el día de hoy.

La volatilidad llegó para quedarse por un buen rato y lo que en estos días vivimos en materia de la cotización del crudo, y sobre todo del tipo de cambio, es algo que vamos a ver en los siguientes meses.

La razón es que estamos en un mundo lleno de incertidumbre. Apenas esta semana nos enteramos de que la economía norteamericana está creciendo con más fuerza de la prevista, a una tasa de 3.9 por ciento al año.

Pero al mismo tiempo, en casi todo el mundo se confirman las señales de una actividad económica más débil y políticas expansivas más agresivas.

¿Cuál va a ser la resultante del fin de la expansión monetaria por parte de la Reserva Federal y el nuevo empuje de liquidez en China, Japón y Europa?

Nadie lo sabe a ciencia cierta.

De facto estamos en una situación inédita en la historia económica. Estamos presenciando un cuadro que nadie había visto antes. Lo inédito, lo difuso, normalmente produce incertidumbre, como la que hoy estamos viendo.

Y le digo que llegó para quedarse por un buen rato porque no hay visos de que a la vuelta de semanas o de pocos meses se hayan resuelto las grandes incógnitas de la economía mundial.

¿En qué medida estos hechos pueden afectar negativamente a la actividad económica en México?

Todo depende. Si los vaivenes son episódicos, seguidos de periodos de relativa estabilidad, no habría gran efecto.

Si se trata de cambios de paridad relativamente menores, como los que hemos tenido hasta hoy, tampoco habría un impacto grave.

Pero si nos metiéramos en la montaña rusa y ahora los 14 pesos fueran el piso de la cotización con niveles de la divisa norteamericana llegando mucho más arriba, entonces sí podríamos tener un impacto negativo adicional en la actividad económica.

Por lo pronto, pese a la gravedad de la situación política interna, no le quitemos el ojo a la situación financiera internacional.

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