Opinión

La violencia del desamor

   
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La violencia del desamor, Vale Villa

P y E son novios desde hace dos años. Él la ha celado desde el principio, intentando controlar su vida al punto de hackear todas sus cuentas de correo y de redes sociales. P no cree que intervenir las cuentas de su novia sea antiético. Lo hace porque puede y porque estaba seguro de que encontraría pruebas en su contra. Le llama puta, loca y le dice que ya no la quiere, la corre de su casa. Ella llora y no entiende cómo sigue quedándose en una relación de maltrato y humillación. Sólo sabe que lo necesita y que lo que tiene con él, por horrible que sea, es mejor que lo que vive en su familia de origen.

L y A viven juntos desde hace 15 años. Tienes dos hijos y y vidas muy ocupadas que sólo alcanzan para cumplir con todas sus responsabilidades. Hace unos meses A descubrió que L se estaba enamorando de otro hombre y casi se volvió loco de rabia y decepción. Desde entonces no ha podido dejar de decirle a L que es una traidora, una mala persona, una pésima madre, una egoísta; que seguramente él es un mal amante, incapaz de satisfacerla y hacerla feliz. Había idealizado tanto a L que ahora que la ve humana y falible, no la soporta, ya no la quiere, la ve monstruosa y ya no puede apreciar las muchas cosas buenas que han compartido.

Estas historias sintetizan dinámicas de aprendizaje social, sistémicas y psicoanalíticas.

Los mandatos de género dicen que los hombres deben ser racionales, autosuficientes, proveedores y seguros. Pero sobre todo, no ser mujeres (irracionales, débiles y emotivas). Experimentan humillación cuando las diferencias de género se diluyen, por ejemplo cuando la mujer es autónoma, cuando es infiel o cuando se sienten vulnerables.

La violencia estalla cuando las mujeres se alejan del estereotipo tradicional. El hombre golpea, insulta, humilla o asesina a su pareja para recuperar el control de alguien que considera una extensión de su yo. La mujer acepta la violencia, al sentirse también parte del yo de su pareja y no un sujeto autónomo.

La idea de feminidad exige que las mujeres [sean] cuidadoras, responsables del bienestar de los otros, empáticas y amorosas. Clara Coria la define como “transitar por la vida al servicio de las necesidades ajenas, profundizando tanto en los deseos de los otros que pierden la habilidad para descifrar los propios”.

Goldner, Penn, Sheinberg y Walker escribieron un artículo fundamental hace 25 años: Love and violence: Gender paradoxes in volatile attachments, family process, 1990 (Amor y violencia: paradojas de género en relaciones volátiles) en el que sostienen que la sobresimplificación que define la violencia como “hombres abusando de su poder y mujeres coludidas en su propia victimización”, no ha aportado soluciones, por lo que enfatizan la interdependencia psicológica con la misma fuerza que la responsabilidad individual.

Las familias funcionan a partir de mapas de relaciones de género, que producen coaliciones, rivalidades, jerarquías y mucha confusión. “No seas como tu padre, para que puedas defender a las mujeres de hombres como él”. “No te parezcas a tu madre porque es débil, pero sé como ella porque es generosa y entregada”. “La mujer que quiere ser fuerte debe traicionar a su madre al escoger al padre, real o idealizado, por representar el poder”.

Lo psicoanalítico explica la violencia como derivada de un sí mismo que busca la fusión y que teme la individualidad. Las parejas fusionadas se sienten amenazadas por el exterior, por eso celan y controlan. Los individuos que tienen dificultad para regular su autoestima y para tener una visión constante de sí mismos y de los otros, suelen tener relaciones violentas, porque el enojo y la frustración borran todo lo bueno que existe mediante el mecanismo de la escisión.

La negación sirve a la necesidad de proteger a un objeto idealizado, afectando la prueba de realidad y la capacidad de juicio.

Es indispensable una comprensión integral de la violencia del desamor para poder desactivar los mecanismos sociales, sistémicos e inconscientes que la perpetran.

Vale Villa es psicoterapeuta sistémica y narrativa.

Twitter: @valevillag

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