Opinión

La vida en instantes

  
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Manolo Briones

Efímeros momentos. El nacimiento de un hijo, la muerte de un ser querido, un amanecer o un atardecer son instantes que detienen el tiempo, grabándose en la memoria y en el alma de los seres humanos; son recuerdos que permanecen vivos en nosotros aunque su tiempo haya pasado.

La tauromaquia está llena de instantes eternos, me refiero a la tauromaquia en general, no sólo a la corrida de toros, que es quizá donde estos instantes adquieren un nivel de emoción e interpretación estética, y por ende artística, que ningún otro espectáculo en el mundo es capaz de ofrecer.

En el campo bravo cada amanecer es un instante, lo es cada nacimiento de un becerro, que al momento de poderse incorporar embiste a cualquier cosa en lo que su madre lo arropa y con la arrogancia de su bravura lo protege y amamanta.

El toro bravo en el campo vive espléndidamente, no existe un animal en el mundo que goce de mayor calidad de vida que éste, pues recibe desde su nacimiento todos los cuidados y convive con otras especies en un perfecto equilibrio ecológico. Es por esto que el argumento antitaurino es tan pobre en verdad, cuando se desconoce el ciclo completo de esta raza única, no creada por el hombre, como muchos rezan en sus discursos llenos de falsedades e ignorancia.

Cuatro años de crianza en la más absoluta paz, donde el ciclo natural del campo transcurre con la pausa esencial del tiempo. Nada sucede a destiempo. Las vacas conviven con sus crías lo que su ciclo natural indica, después el macho pasa a formar parte de un encierro o apartado de toros, con animales de su misma edad y género que comienzan su preparación física para un día ser lidiados en una plaza.

La lidia es el ritual que desde hace más de cinco siglos se lleva a cabo como veneración al toro. Muchos no entienden cómo podemos afirmar que la lidia es una veneración a la vida del toro si al final en la mayoría de los casos el animal muere. Aquí es donde a los antis de poca estatura intelectual se les nublan las ideas —y aclaro que aunque son la gran mayoría, los hay muy inteligentes y cultos, personas con los que se puede dialogar y respetar sus puntos de vista—. El debate no es necesariamente el convencimiento de una de las partes a la ideología contraria. El debate debe ser el intercambio de ideas con el cual ambos personajes enriquezcan sus posturas con base en el conocimiento de la verdad, no como sucede con esta ideología expuesta viralmente en redes, en gran parte de los casos con argumentos falsos y muchos de ellos absurdos, como podemos ver en videos y textos.

Las redes sociales tienen su lado bueno, hay posturas inteligentes de ambos bandos, desgraciadamente en lo general sirven para que le gente haga brillar con nombre propio su estupidez, su desconocimiento acerca de lo que ataca y su bajísimo nivel humano; esto último lo hemos podido comprobar con la muerte de Víctor Barrio en la plaza de toros de Teruel ante las astas de un toro, animal al que ningún taurino le guarda rencor. Ver la miseria de ideas y sentimientos de seres humanos que expresan su felicidad ante la muerte de un torero es dramático y es el cáncer de nuestro tiempo. Esta capacidad de deshumanización que tienen los animalistas es lo que lleva a realizar actos atroces como los atentados en Niza, es lo que lleva a detestar al ser humano simplemente por el hecho de no compartir sus creencias o forma de entender la vida, escudados en el amor por los animales. Para ser un humano noble y respetable primero hay que comportarse de esa forma con los semejantes.

La tauromaquia como arte es fuente de inspiración de todas las bellas artes desde el inicio de las mismas. La fotografía en la tauromaquia forma parte del arte que se expresa dentro y fuera del ruedo; un instante captado tras la lente hace que el momento sea doblemente eterno. En México hay grandes talentos, Manolo Briones, zacatecano de nacimiento, ha sido galardonado por la empresa de la plaza de toros de Las Ventas, en Madrid, con el premio Taurodelta a la “Mejor labor informativa”, por este instante, la vulnerabilidad del hombre ante el poder del toro, un instante de inmenso peligro y verdad. Los toros matan y es la inteligencia del hombre para esquivar la muerte lo que produce el arte que le da sustento y vida a la tauromaquia.

Twitter: @rafaelcue

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