Opinión

La última de Cuarón

Y ahora resulta… que hay que comenzar a debatir en torno a la reforma energética.

La “última pregunta” que ayer hizo Alfonso Cuarón, tiene dos ángulos.

Tiene toda la razón en el argumento general y creo que es más que pertinente su planteamiento de que hay que debatir intensamente en torno a las leyes que aterrizan la reforma energética.

Que si son dos o tres o 20 debates, es francamente lo de menos. Si es en televisión abierta y en qué horario, igualmente es lo de menos. Eso es un asunto de formas no de fondo.

Es muy bueno que Cuarón utilice la celebridad que le dio el Oscar así como su nueva personalidad de “preguntón”. Le vamos a deber una contribución a la deliberación de las políticas públicas en México.

Pero, hay otra parte de sus planteamientos que dice expresamente que en México no hemos debatido.

Dice en su misiva Cuarón: “Lamenté la pobreza democrática durante el proceso de aprobación de las Reformas Constitucionales en el que las negociaciones cupulares sustituyeron a las discusiones profundas, y la sociedad careció, dentro y fuera de los partidos, de un debate participativo y plural, con opiniones divergentes y contrarias”.

Para Cuarón pareciera ser que el único debate que cuenta es el que se organiza en una mesa en ‘prime time’ en televisión abierta, con un moderador y en el que “esté prohibido leer a los participantes”.

Seguramente la percepción de que en México no debatimos puede explicarse por el hecho de que hace años que el talentoso director no vive en México. No le pidamos demasiado.

Pero quienes estamos aquí y vemos la televisión, escuchamos la radio, leemos los periódicos, seguimos las redes sociales, sabemos que el debate en torno a la reforma energética ha sido de mucho tiempo y en todos los tonos y los frentes.

Yo también creo que a esa discusión le ha faltado calidad y que a los promotores de la reforma constitucional les dio temor airear el asunto como se debía y sentarse en más mesas con sus detractores. Para decirlo claro: AMLO los intimidó.

Y mire, que no porque lo pida Cuarón, pero en las siguientes semanas vamos a tener un intenso debate por el hecho de que hay muchos interesados en que se conozca su punto de vista, y en tratar de incidir en el proceso legislativo que eventualmente va a aprobar esas leyes.

Bienvenido ese debate.

Lo que no me parece aceptable es que ahora el director de Gravity pretenda ser el autor intelectual de la democracia mexicana.

Al lector le consta que no me gusta ninguno de los partidos políticos que tenemos.

Pero son los que hay. Y serán ellos los que al final de cuentas van a decidir, nos guste o no. Esas son las reglas del juego de la democracia.

Si queremos que sean los debates de la sociedad civil los que determinen los cambios en la legislación, pues entonces cambiemos las reglas.

Por cierto, no estaría por demás que los ciudadanos hiciéramos nuestra tarea y nos informáramos.

Claro, puede haber quien piense que somos demasiado tontos y necesitamos que alguien nos dé línea y nos diga para dónde sopla el aire.

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