Opinión

La trampa del poder

 
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Así fue como la clase política mexicana reaccionó después de los enfrentamientos en Oaxaca

​Con los eventos de las últimas semanas, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, posiblemente ya sepultó su posibilidad de ser el siguiente presidente de México.

Para su desgracia, Osorio Chong cayó en la trampa de querer acaparar poder para tener una mejor plataforma para lanzar su candidatura. Y ahora está en un rincón de donde es casi imposible salir ante tantos conflictos y problemas que son casi imposibles de resolver de una manera que le permita ser un candidato viable para 2018. De hecho, varios de los conflictos y problemas no tendrán una solución antes de que termine este sexenio –en algunos casos se tardarán décadas.

Y digo que fue víctima de su estrategia de acaparar poder porque ahora, desde su secretaría, se ejercen funciones que conllevan la solución de los problemas más graves del país, que deberían de ser la responsabilidad política de otros; pero no sólo alzó la mano para asumir responsabilidades que no le correspondían, sino que arrebató obligaciones a otras secretarías con un alto costo político.

Desde el mismo inicio de este sexenio, cuando Enrique Peña Nieto dividió su gabinete entre dos secretarios –Gobernación y Hacienda– para coordinar todos los esfuerzos y el legado de su presidencia, y aunque en su momento se percibió que este esquema de división del poder literalmente era una declaración desde el inicio de su mandato de quiénes eran sus delfines para reemplazarlo en 2018, lo que en verdad hizo el presidente fue firmar la sentencia de muerte del futuro político de Miguel Ángel Osorio Chong y del Dr. Luis Videgaray. Más que darles una plataforma política, a estos dos secretarios los convirtió en el 'chivo expiatorio' y la cara del póster de fracasos de todos los errores de este sexenio.

¡Y vaya que ha habido errores!

Pero como si fuera poco la extraordinaria responsabilidad que le otorgó el presidente Peña Nieto, el secretario de Gobernación buscó asumir más compromisos. Probablemente uno de los errores más importantes fue volver a fusionar las responsabilidades de la policía civil a nivel nacional con la operación política y negociación que facilita la gobernabilidad del país. El desaparecer la Secretaría de Seguridad Pública y fusionar sus funciones de nuevo a Gobernación se tradujo en un actor político que no tiene credibilidad en la mesa de negociación. Una Secretaría que tiene un brazo político y un brazo de fuerza desafortunadamente acabará dándole prioridad al uso de la instancia que tiene todo país democrático: el garrote.

Adicionalmente, al asumir tareas que no le corresponden, también absorbió la responsabilidad de las violaciones a los derechos humanos, de las desapariciones masivas en el país, y del mal, pero muy mal manejo de los casos como los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, asumiendo los costos políticos ante la comunidad internacional.

Otro ejemplo de asumir responsabilidades ajenas fue pedir la coordinación de la implementación de las nuevas reformas a la justicia penal del país. Ahora también acarrea el peso de una reforma que será caótica y probablemente tendrá en los primeros años un resultado completamente contrario a los que se buscaban: habrá más impunidad y delitos sin resolver en los siguientes años. Y de la misma forma que el secretario de Gobernación presumió cómo habían bajado la violencia y los homicidios en México, ahora tendrá que asumir la responsabilidad política cuando la violencia y los conflictos incrementen.

Ni hablar de la fuga de Joaquín El Chapo Guzmán. Por más que ha buscado la Secretaría de Gobernación sacudir la responsabilidad de la fuga a otros, en el imaginario colectivo nacional e internacional el famoso túnel del escape recaerá en la persona del secretario.

También recaerá en esta Secretaría el serio conflicto magisterial derivado de la reforma educativa. Esta reforma, el mejorar la educación en México, probablemente era el cambio estructural al que más le apostaba esta administración como un legado positivo a un sexenio con grandes errores en el manejo del liderazgo. Pero, al igual que otras problemáticas del país, cayó en manos de Gobernación a insistencia de Osorio Chong, quien ahora será el villano de la historia, ya que tendrá que usar la fuerza en contra de los maestros disidentes para poder asegurar el futuro de las reformas. La otra opción será negociar y permitir que las protestas violentas imperen ante el Estado de derecho, y que se debilite no sólo la reforma educativa, sino también la credibilidad de este gobierno.

Osorio Chong podrá ser el candidato, pero lo más probable es que no sea el siguiente presidente de México

Twitter: @Amsalazar

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