Opinión

La tragicomedia en la aprehensión del Chapo

 
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Ante una serie de circunstancias que acompañan al inicio del año dos mil dieciséis, se genera una incertidumbre en torno al desempeño de la economía de nuestro país para este periodo. Sin embargo, casi todos los factores son externos y han sido señalados desde hace muchos meses por diversos analistas políticos y financieros, lo que ha tenido como consecuencia el que la mayoría de los impactos esperados, se hayan dado ya y, salvo una situación extraordinaria, no se vislumbran mayores sobresaltos en un corto periodo de tiempo.

El precio del petróleo y la revaluación del dólar frente a todas las divisas del mundo; el bajo crecimiento de China y la problemática en casi todos los países de América Latina que en la primera década de este siglo basaron su crecimiento en la venta de comodities, ha afectado a la economía de México tal y como se ha visto, con un dólar a casi diecinueve pesos pero que, por el otro lado, presenta el mejor desempeño en materia de inflación que se ha visto desde que dicho factor de la economía se mide en nuestro país. Esto, que puede parecer una contradicción, en realidad no lo es.

La inflación no se ha visto influenciada por el alto precio del dólar –hasta ahora- lo que ha permitido que exista por vez primera en muchos años, un crecimiento real en los ingresos por lo menos desde el punto de medición de la macroeconomía. Ante todo este entorno económico, se da la recaptura del Chapo Guzmán, por parte del mismo gobierno al que se le fugó la segunda vez –al que se le fugó la primera vez no logró su recaptura- situación que no puede verse en sí misma, como algo negativo.

La reaprehensión del capo es una buena noticia. Punto. Ahora bien, existe un análisis de las causas que llevan a dar esta “buena noticia” y que en primer término, queda muy claro que la incompetencia de este mismo gobierno en la custodia del narcotraficante, fue la que ocasionó su fuga y con ello, su reaprehensión. El problema no es que lo hayan recapturado; el problema es que no debió de haberse fugado.

Es muy probable que ante un festejo de patrioterismo ramplón encabezado por el Secretario de Gobernación en que se cantó el himno nacional ante este “logro” de la administración por algunos integrantes del cuerpo diplomático, es que se haya sembrado la suspicacia, la duda y el descrédito de la mayoría de la población.

Es verdad que uno puede entonar el himno cuando le dé la gana, pero lo que no parece ser algo serio es que en un acto de gobierno, se utilice una noticia policiaca como si fuera una gesta heroica digna de escribirse en los libros de historia. Este tipo de sobrerreacciones de parte de un gobierno apocado y con baja credibilidad, en lugar de acercarlo a las causas sociales lo alejan cada vez más. Queda evidenciado que no existe la misma visión de lo que son las grandes causas nacionales para gobierno y sociedad.

Esta situación ocasiona que la reacción social a una buena noticia, sea de descalificación y de incredulidad, llegando a expresarse –de manera infundada- que se trata de cortinas de humo para tapar otras problemáticas del país y darle atole con el dedo a los ciudadanos. Este análisis a bote pronto, carece de fundamentos, pruebas, hechos. Se basa en simples sospechas que además, son exacerbadas ante una ignorancia colectiva de la relación de fenómenos entre sí, lo que además, es tierra fértil para la manipulación y el mesianismo.

Es importante que se tomen los acontecimientos con su justa dimensión: El encarcelamiento del Chapo es una buena notica, pero no es un hecho heroico, ni tampoco una manipulación. Es una aprehensión y punto. El problema es que unos y otros, quieren mostrarlo como la gran salvación de la patria o como el gran engaño nacional. Lo que requerimos es un análisis serio sobre los hechos, pero la verdad, con tanta polarización existente, parece difícil que se presente. Lamentable.

Twitter:@carlosjaviergon

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