Opinión

La tracción del gasto público tardará

Durante el mes de febrero fueron muchos los que ya le pagaron más al fisco, pero fueron menos los que recibieron los beneficios de un mayor gasto público.

No tenemos aún los datos del segundo mes del año, el primero en el que se conocerán los efectos recaudatorios de la reforma fiscal, pero sin duda la transferencia de recursos de los particulares al gobierno fue cuantiosa.

Los datos que conocimos desde el viernes pasado fueron los de enero.

Sin embargo, aún no reflejan los efectos de la reforma fiscal porque los pagos provisionales que realizan la mayor parte de las personas físicas y las empresas corresponden al mes anterior, es decir, a diciembre.

Con todo y ese hecho, los datos fueron espectaculares y marcaron un aumento de 23.9 por ciento real en los ingresos tributarios.

Esto significa un incremento de 47 mil millones de pesos respecto al mismo mes de 2013.

De este monto, casi el 60 por ciento corresponde a mayor recaudación de ISR; otro 21 por ciento a mayor IVA y un 15 por ciento más a IEPS, como los componentes más importantes del aumento.

Es decir, los ingresos adicionales del gobierno salieron de muchas bolsas en enero.

Esto se reflejó en el gasto público. El incremento real del gasto público fue de casi 20 por ciento e implica que el gobierno le metió 73 mil millones de pesos más a la economía respecto al mismo mes del año pasado.

De ese monto, sólo el 8 por ciento correspondió a mayores pagos a la burocracia.

Hubo casi un 25 por ciento adicionales en gastos operativos; otro 18 por ciento en subsidios y otro 25 por ciento en gasto de capital, por citar los principales rubros.

La combinación de mayores impuestos recaudados y mayor gasto público tiene un efecto asimétrico en la economía.

Mientras que probablemente la mayor carga tributaria fue más generalizada, los efectos de mayor demanda generados por el gasto adicional estuvieron más localizados.

Sin embargo, a la larga, un crecimiento real del gasto público va a inducir a una mayor actividad en toda la economía en la medida que se den los impactos encadenados del mayor desembolso de recursos del gobierno. Hay un elemento adicional que hay que mencionar.

En enero de 2013, el gasto reportado estuvo 23 mil millones de pesos por abajo del monto programado en el calendario, lo que empezó a generar desde el primer mes del año los subejercicios que tantos reclamos propiciaron. En este año, el desembolso rebasó en 6 mil millones al previsto.

Las cifras para febrero son equiparables a las de enero si se toma la base de gasto diario, que es del orden de 11 mil 500 millones de pesos y que será 8 por ciento superior al de un año antes.

Sin embargo, también hay que tomar en cuenta que en febrero se dieron los primeros pagos derivados de la reforma fiscal, por lo que es probable que el efecto neto sobre la actividad económica no sea muy grande.

La tracción que va a ejercer el gasto público al conjunto de la economía lo percibiremos de manera más clara hasta la segunda mitad del año, lo que probablemente coincida con un mejor desempeño de las exportaciones y del propio mercado interno.

Así que, a esperar.

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