Opinión

La salida fácil

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil leyó con los ojos de plato que la corriente Nueva Izquierda, encabezada por Jesús Zambrano y Jesús Ortega, impuso echando mano de su mayoría en el PRD su postura, o impostura, como la lectora y el lector quieran: defender lo indefendible y brindarle protección a Ángel Aguirre, gobernador (es un decir) de Guerrero.

En un documento al que llaman resolutivo y que no contiene ninguna resolución de nada, Navarrete dijo que “en los medios de comunicación se especula sobre la acción de la autoridad estatal de Guerrero (…) hemos dicho con firmeza que debe colaborar en el esclarecimiento de los hechos y contribuir a fincar responsabilidades sin importar jerarquía o color partidario. Así lo seguiremos exigiendo, sin caer en salidas fáciles o linchamientos públicos que no contribuyen a resolver la emergencia”. Si la renuncia del gobernador es la salida fácil, ¿cuál es la difícil?

El rostro de Navarrete rodó por el piso y el dirigente perredista lo recogió allá lejos. Se le cayó la cara de vergüenza. El presidente municipal Abarca y su terrible esposa se dieron a la fuga (así se dice) en las narices del gobernador Aguirre, ¿a eso se le llama “contribuir a fincar responsabilidades”? Navarrete debió cerrar así su intervención: Y que se sepa: no respondo chipote con sangre, sea chico o sea grande.

El chipote: después de gritos y sombrerazos, los consejeros de la Coalición de Izquierda y Patria Digna plantearon pedir la licencia del gobernador debido a la ingobernabilidad del estado. La diputada perredista Amalia García dijo que el PRD enfrenta la peor crisis desde su fundación en 1989.

Todos toman

Navarrete explicó, en arduo documento, es decir, en abstruso texto, que el PRD evaluará a sus candidatos y a sus gobernantes. Pas mal. El partido podría empezar por Aguirre y exigirle la renuncia por su desastroso gobierno. ¿Estamos locos? El dirigente afirma que examinará a sus candidatos, pero al mismo tiempo protege a Ángel Aguirre. ¿Alguien entiende algo?

En un gesto casi olvidado, Gil se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y permitió que floreciera en el lóbulo frontal un pensamiento profundo y filosófico: ¿quién le va a sacar al PRD las castañas del fuego? Les queda una opción a los dirigentes perredistas: tomar asiento y esperar un milagro.

Mientras crujían las instalaciones del sol azteca, Miguel Barbosa, presidente del Senado, el senador Alejandro Encinas y el exgobernador Leonel Godoy dijeron: “Nos pronunciamos por la separación inmediata del gobernador de sus responsabilidades, que solicite licencia y con ello coadyuve, no solamente a hacer de esta decisión un factor de distensión social, sino que esto ayude y facilite el desarrollo de las instituciones”. Coadyuvar, grandísimo verbo.

Un momento, este republicano señor Godoy, exgobernador de Michoacán (es un decir de decires) ¿tiene un hermanito a quien sus amiguetes metieron en la cajuela de un coche a la Cámara de Diputados para que así, después de esconderse como un delincuente, pudiera protestar en su cargo legislativo y obtener el fuero y la impunidad? ¿No? Ah, qué bueno que sea una confusión de la mente insana de Gilga; si no, imagínense qué susto, Godoy pide la renuncia de Aguirre; él, que terminó por desmadejar un estado y ayudó a huir a su hermano. Imagínense el numerazo; por fortuna, nada qué ver. Mju. Kikocosas.

Todos ponen

Liópez no ha dicho esta boca es mía. Dar la cara, un acto neoliberal ante la amenaza del complot. Lázaro Mazón Alonso, exsecretario de Salud de Guerrero y precandidato a la gubernatura del partido Morena fue cesado (ah, la voz pasiva) de modo fulminante por el gobernador (anjá) Aguirre debido a la cercanía que tuvo y sostuvo con el alcalde Abarca: “Entregué la renuncia solicitada esperando que este movimiento sirva para tranquilizar la situación que se vive en la entidad (…) cada quien es responsable de sus actos; yo ni puedo responder por amigos, conocidos y familiares”. Correcto, pero puesta en el mundo de la política, esta actitud conduce a subir al partido a personas como Abarca. Me comió la lengua un ratón neoliberal. No oigo, no oigo, soy de palo, tengo orejas de pescado. ¡Helas!

La máxima de Arnold Toynbee espetó dentro del ático de las frases célebres: “El mayor castigo para quienes no se interesan por la política es que serán gobernados por los que sí se interesan”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX