Opinión

La Rusia de Vladimir Putin, en desintegración

Es impresionante lo rápido y convincentemente que ha perdido las ruedas la economía rusa. Obviamente, el desplome en el precio del petróleo es el mayor causante de esto, pero el rublo de hecho ha caído más que el Brent (el petróleo ha caído 40 por ciento desde principios de año, pero el rublo ha caído la mitad de su valor).

¿Qué está pasando? Bueno, resulta que el Presidente Vladimir Putin se las ingenió para meterse en un enfrentamiento con Occidente por Ucrania justo cuando colapsó la principal exportación del país, de tal forma que al choque en los términos de intercambio se sumó un choque financiero.

Pero también es cierto que efectos drásticos en los términos de intercambio son un fenómeno bastante común en los países en desarrollo donde el sector privado tiene sustanciales deudas en moneda extranjera: el efecto inicial de una caída en el precio de las exportaciones es una caída en la moneda, lo que crea problemas en las resultados financieros de los deudores privados cuyas deudas repentinamente aumentan en moneda nacional, lo que debilita aún más a la economía y socava la confianza, y así por el estilo.

Un banco central podría (o no, como parece ser el caso de Rusia en este momento) ser capaz de limitar este desplome monetario elevando las tasas de interés. Pero sólo lo hará a costa de profundizar la recesión. En un documento de investigación de 2004, los economistas Barry Eichengreen, Ricardo Hausmann y Ugo Panizza presentaron una buena discusión sobre todo esto en un contexto latinoamericano. En el documento (disponible aquí) dan el ejemplo de Chile, que resultó muy afectado por la caída del precio de cobre a finales de la década de los noventa, pese a disfrutar de una organización institucional mucho más favorable que la de Rusia en este momento y, por supuesto, sin prácticamente haber invadido un país vecino.

No tengo ninguna idea de qué implica todo esto para las políticas rusas ni para la geopolítica. Pero lo que se habla sobre una nueva guerra fría, y las comparaciones entre la Rusia del Sr. Putin y la URSS parecen un poco tontas ahora, ¿o no?