Opinión

La revolución emprendedora está en el sistema educativo

 
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Escuela

¡Felicidades maestros! Lamentablemente no podemos afirmar que todos merecen la felicitación pero es menester extender el reconocimiento a todos.

Según datos del Inegi, habrá en el país un millón 599 mil 727 docentes que en su mayoría no sólo ganan poco sino también han visto disminuir su ingreso con el pasar de los años.

Desde luego que no hablamos de las dirigencias magisteriales porque esas se miden aparte.

Ingresos de casi nueve mil 500 pesos al mes son frecuentes entre la base del magisterio a razón de 72 pesos por hora por 30 horas de clases a la semana. Son datos del Inegi.

Hoy gran parte del rezago económico nacional pudiera explicarse por la falta de atención al magisterio, pero sobre todo a la necesidad de renovar al sistema educativo nacional.

En los mares del corporativismo político se tejieron relaciones perversas que tomaron secuestrado al futuro nacional al mantener presos a nuestros hijos en la mediocridad educativa.

Traigo a colación algunos datos, pocos pero suficientes que deben ser considerados en función de lo que han dado como resultados en la economía mundial. No se trata de ensalzar a una nación en específico sino de remitir a una conclusión contundente. Invertir en educación reditúa. Invertir en educación, pero en educación.

Se trata de Israel. Lo referimos porque, dentro de la política pública hacia Pymes el caso Israel ha tomado especial relevancia y es un ejemplo digno de ser replicado según parece.

Esta nación es pequeña en realidad. Cuenta con 20 mil kilómetros cuadrados de extensión territorial pero de ellos 12 mil kilómetros cuadrados son tierras desérticas. Si consideramos a Israel con todo y desiertos es del tamaño del estado de Hidalgo.

Si le restamos sus desiertos cabrían dos Israel en un estado como el de Tlaxcala.

Israel tiene 7.8 millones de habitantes. Tiene menos habitantes que quienes habitan en el Distrito Federal.

Esa nación produce más empresas innovadoras que más de 180 países en lo individual. Su experiencia es tal que se le considera como la Segunda Silicon Valley y por mucho ha recibido el título entre el mundo emprendedor de ser una startup nation.

Su enorme despliegue en favor de la innovación le concede ser el país con el segundo lugar en registro de patentes lo que habla de un sistema educativo orientado hacia las empresas novedosas, los inventos, lo de vanguardia.

Un territorio pequeñito que es capaz de producir miles de nuevas empresas que hablan siempre no de millones sino de billones de dólares en inversión o en compra. Es un país de referencia mundial en cuanto a políticas públicas referidas al apoyo emprendedor. Pero la base de su progreso y éxito no está en un Inadem o de mucho dinero vinculado al apoyo de los emprendedores. Está relacionado con su sistema educativo.

En México al Inadem se le ha dejado solo y el Sistema Educativo Nacional no juega en el mismo lado que juega el primero.

Después de Valle del Silicón, Israel es la segunda capital de la revolución tecnológica y tiene destacadísimas referencias en desarrollos nanotecnológicos, biotecnología y genómica. Ellos si saben cómo debe de tronarse el chicharrón en esos temas.

Israel es la decimoséptima economía en el mundo que más invierte en educación.

Hay un profesor por cada 13 alumnos. El 82 por ciento de la población de Israel terminó la secundaria y 50 por ciento casi tiene título profesional.

El 70 por ciento de los israelitas están satisfechos con su sistema educativo. Pregunte qué opinamos los mexicanos del nuestro.

La inversión, escuche, no gasto, la inversión pública en educación por alumno del gobierno de Israel es de cinco mil 900 dólares, equivalente a 90 mil 860 pesos actuales.

México tiene una inversión por estudiante en educación superior de siete mil 900 dólares o 121 mil 660 pesos según datos de la OCDE. Compare resultados en la práctica.

¿Queremos parecernos a Israel en lo referente a su diseño de política de promoción de empresas y apoyo a la actitud emprendedora? Sí se puede pero se tiene que invertir, se tiene que revolucionar el sistema educativo y contar con voluntad política para que se sostenga el apoyo y se mantenga la inversión en el tiempo, aceptando que habrá frutos tangibles luego de al menos dos años de sostener el esfuerzo.

No es un Inadem el que podrá hacer el milagro solo. Si queremos la revolución emprendedora tendrá que sumarse un nuevo sistema educativo nacional al reto.

Correo: direccion@universopyme.com.mx

Twitter: @ETORREBLANCAJ

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