Opinión

La reforma que va a cambiar todo

El día de hoy, en El Financiero, publicamos algunos elementos de los borradores de la Ley Federal de Telecomunicaciones y de los cambios en otras leyes que conforman la reforma en las telecomunicaciones.

Si la Ley pasa como está en lo esencial y si se aplica en los términos que está redactada, vamos a tener un cambio de 180 grados en una de las industrias más dinámicas y esenciales en el país hoy en día.

Le comento las implicaciones de algunas de las disposiciones que vienen en la Ley.

Si no hay sorpresas, América Móvil (Telmex) y Televisa van a ser declarados agentes preponderantes en sus respectivos mercados.

Esto implicará la famosa regulación asimétrica.

Por ejemplo, para la principal televisora está el tema de la gratuidad en la retransmisión a través de sistemas de televisión restringida; diversas restricciones para participar en licitaciones; restricciones para participar en negocios relacionados (que podrían afectar por ejemplo su presencia en el futbol); la no discriminación de acceso a la publicidad; la contabilidad separada de cada concesionaria y las medidas que decida el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), para proteger la competencia.

En el caso de la empresa telefónica de Slim, las obligaciones también son extensas. De entrada, sus tarifas van a ser autorizadas por el IFT anualmente. Pero además, deberá dar acceso a sus competidores a todos los segmentos de su red, incluyendo la llegada a la casa de los usuarios. Igualmente, no podrán dar tarifas preferenciales a quienes comiencen y terminen llamadas en su propia red.

Y no deberán cobrar a sus competidores más de lo que se cobra a sí mismo. Es decir, prohíbe una gran cantidad de prácticas que han sido denunciadas por las empresas competidoras de Telmex y Telcel.

Si las disciplinas que imponga el IFT no son suficientes, la Ley da al regulador incluso el poder para desincorporar activos de las empresas, como último recurso.

Los detalles que define la nueva Ley son muchos. Y, salvo que el borrador que hoy le presentamos haya cambiado radicalmente respecto a la versión que será enviada finalmente al Poder Legislativo, da poderes reales al órgano regulador para crear las condiciones de competencia que se requieren en el sector.

Otro de los temas que seguramente va a sacar chispas es el de la propiedad cruzada, que no debe usarse para bloquear la llegada de canales que limiten la información plural.

Al abrogarse la Ley de Radio y Televisión, la nueva legislación aborda el tema de los contenidos y contiene disposiciones diversas sobre el derecho a la información; la prohibición de la censura y se regula la cantidad de publicidad que puede haber en los sistemas concesionados.

De manera inédita se establecen los derechos de las audiencias así como su defensoría legal.

Cuando se percibe lo importante que pueden ser las telecomunicaciones y el ímpetu que su competencia puede adquirir con esta reforma, se encuentran muchas razones para ser optimista respecto al futuro de largo plazo de la economía mexicana.

Ojalá que la esperanza se convierta pronto en realidad.

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