Opinión

“(La reforma educativa) no es negociable”: Chuayffet, en febrero

1
 

 

ME. “(La reforma educativa) no es negociable”, Chuayffet… en febrero.

De 61 países evaluados por la escuela de negocios IMD, con sede en Lausana, Suiza, México ocupó la posición 58 en educación dentro de su clasificación mundial de competitividad anual.

En ese rubro, sólo están por abajo de nosotros Perú (59), Filipinas (60) e India (61), según el ranking de 2015 publicado por el IMD la semana anterior.

En el reporte de 2014, México estaba en el lugar 56 en educación, por lo que perdió dos puestos en el último año, con todo y reforma educativa.

A mayor detalle, en este año el país quedó en la posición 57 en escolarización secundaria; en la misma 57 en proporción de alumnos por maestro en educación primaria; en la 55 en ciencia en las escuelas, y también en la 55 en evaluación del sistema educativo.

El IMD señaló que uno de los principales retos del país es aplicar adecuadamente las reformas estructurales en materias de educación, fiscal y energía.

El rezago educativo es claramente uno de los factores de mayor debilidad para México en términos de la competitividad para el crecimiento.

Pero el secretario de Educación Pública, Emilio Chuayffet, parece no estar dispuesto a consolidar la reforma educativa, la primera de carácter estructural promovida por el gobierno de Enrique Peña.

Sobre esa reforma, cuya tarea es asegurar calidad en la educación, las modificaciones al artículo 3° constitucional y sus respectivas leyes secundarias están vigentes desde septiembre de 2013.

Uno de los pilares de la reforma educativa es la evaluación del desempeño de los docentes que buscan una promoción laboral y de los aspirantes a una plaza en educación básica y media superior.

No obstante, la SEP se negó a llevar a cabo la evaluación de los profesores ante el anuncio de la CNTE de iniciar el lunes pasado un paro nacional de labores y hacer un boicot electoral el domingo próximo.

Lo peor es que la suspensión indefinida de la evaluación docente no persuadió a la disidencia magisterial para no poner en marcha sus planes.

A finales de febrero, ante integrantes del Consejo Nacional de Autoridades Educativas, Chuayffet afirmó que la reforma educativa “no es negociable ni admite excepciones”.

Más aún, dijo “no seremos rehenes de pretensiones particulares ni de quienes se opongan al cambio de fondo”.

Nada de eso se cumplió, antes al contrario, pues la reforma sí fue negociable, admitió excepciones y las autoridades se convirtieron en rehenes de la CNTE.

Según el gobierno, la reforma “asegura calidad en la educación para poder incorporar a los mexicanos a un mercado laboral cada vez más competitivo”.

Pero con la decisión de la SEP de suspender la evaluación docente, los mexicanos no podrán estar mejor preparados ni ser más competitivos y, consecuentemente, estarán condenados a recibir una baja remuneración salarial.

Y, obviamente, la competitividad del país seguirá estando limitada por no contar con educación de calidad y un nuevo modelo educativo.

Twitter: @VictorPiz

También te puede interesar:
¿Cómo llega México a las elecciones?
Crisis de deuda en uno de cada cuatro estados
La (des)confianza de consumidores y empresarios