Opinión

La reducción de vulnerabilidad a través de microfinanzas es una realidad en los Altos de Chiapas

 
1
 

 

Starbucks le apuesta fuerte a los granos

Los Altos de Chiapas es una de las regiones más pobres y marginadas de México. Son preponderantemente zonas rurales con población dispersa, familias dedicadas a las labores agrícolas –principalmente el café- y predominancia de población indígena, para quienes la ayuda del exterior se centra en transferencias monetarias que sólo han servido para aliviar parcial y temporalmente la pobreza, sin atacar las causas estructurales que frenan la acumulación de activos, entre éstas, la exclusión financiera.

Por estos motivos, desde el año 2013 operan los servicios financieros de SMB Rural para promover la inclusión financiera de sus habitantes. A diferencia de instituciones financieras de tipo comercial, que arriban a la zona para formar grupos de crédito solidario, la llegada de SMB Rural se dio a través de la conformación de grupos de ahorro llamados Grupos de Confianza, los cuales, están integrados por alrededor de diez personas para quienes el ahorro semanal se ha vuelto una disciplina adaptada a la medida de sus posibilidades, de ahí que el monto de ahorro semanal sea en promedio de $35 pesos; no obstante, 76% de los socios actuales logra ahorrar cantidades mayores en repetidas ocasiones, contrario al mito de que los hogares pobres no pueden ahorrar.

En estos grupos el ahorro funciona para enfrentar imprevistos económicos, con lo cual pueden reducir riesgo y vulnerabilidad.

Asimismo, gradualmente se abre el acceso a microcréditos y microseguros, entre una gama más extensa de servicios financieros.

Debido a que el proyecto inició hace tres años con personas que no tenían ningún acceso a servicios financieros formales, para quienes la única alternativa de préstamo local implicaba pagar un interés mensual de 20% y el ahorro monetario no era una opción, a finales del año anterior se llevó a cabo una evaluación con los grupos en operación encontrando resultados muy positivos.

Por ejemplo, más de la mitad de los integrantes mantiene sus ahorros intactos para que en el mediano plazo se haya acumulado una cantidad tal que permita llevar a cabo algún proyecto de mayor alcance. Un 17% ha utilizado el ahorro para compra de alimentos y medicinas en momentos de urgencia y sorprendentemente 7% de las personas utilizó su ahorro para iniciar o expandir un negocio.

El 42% de los socios señala que puede hacer frente a imprevistos con su ahorro y sólo 34% tendría que recurrir a créditos de emergencia. Otro de los elementos interesantes de esta evaluación es que los saldos promedio de ahorro mensuales en comunidades de muy alta marginación se han incrementado de $100 a $500 pesos entre 2013 y 2015.

Además, se empieza a ver que el uso del crédito para emergencias se va, poco a poco, desplazando en favor del uso productivo. Así, el 22.7% de los que solicitaron crédito lo aplicaron en las actividades del campo y 21.6% para compra de alimentos.

Por otro lado, la participación de las mujeres es mayoritaria en una región en la que tradicionalmente son marginadas de las decisiones financieras. Además, a nivel regional, desde 2014 las mujeres ahorran mayores cantidades que los hombres y su participación está siendo cada vez más activa, ya que la mitad de las entrevistadas ocupa un cargo en el Comité de su grupo.

La estrategia financiera seguida en esta región ha ido en la dirección correcta ya que los servicios de ahorro y crédito, en ese orden, están permitiendo la construcción de bases sobre las cuales los hogares puedan planear hacia futuro y pensar en objetivos de mayor alcance, combinando ahorro con crédito, crédito con microseguros, entre otras, cuando anteriormente sus estrategias financieras sólo daban respuesta para el día a día.

Desde luego que esta estrategia financiera es un detonante de otras áreas del desarrollo social y económico al que deben concurrir otras políticas públicas; sin embargo, este proyecto es una muestra tangible de cómo las microfinanzas con visión de desarrollo social pueden contribuir positivamente a revertir las condiciones de vida de la población de menores ingresos.

También te puede interesar:

Los claroscuros de la seguridad alimentaria

Dos caras del campo mexicano y las reformas incumplidas

Banca de Desarrollo veta apoyos a comunidades indígenas