Opinión

La recuperación en Europa: el caso de España

 
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Paul Krugman. La recuperación en Europa: el caso de España .

La crisis en el área del euro, contrariamente a la crisis financiera global más general, empezó a finales de 2009 y sigue estando lejos de haberse terminado. Pero algunas de las economías periféricas fuertemente golpeadas, notablemente las de Irlanda y España, finalmente están creciendo otra vez. ¿Cómo deberíamos ver dichas recuperaciones y cómo encajan en el panorama general del desempeño de la moneda única?

Pensé que podía ser útil explicar por pasos cómo entiendo la situación, ilustrando el argumento con datos de España -al que veo como un país que representa por antonomasia la crisis del euro-, nación que no cometió ningún pecado obvio de política pero que resultó gravemente afectada por enormes influjos de capital que repentinamente revirtieron su curso (toda la información es de la base de datos Perspectiva Económica Mundial del Fondo Monetario Internacional: bit.ly/1RQt2xu).

Primero, un recordatorio de qué tan malo ha sido y de qué tan lejos seguimos estando de una plena recuperación.

En este punto a Finlandia (que está sufriendo de un impacto idiosincrásico en sus industrias de exportación y no de un freno repentino en el influjo de capital) le está yendo tan mal como a gran parte del sur de Europa. Esto es un recordatorio de que el sistema del euro crea enormes problemas de ajuste en todas partes y que no se trata de un problema único.

¿Pero cómo esperaríamos que los países respondan a choques adversos?

Contrariamente a lo que mucha gente parece creer, el análisis keynesiano no dice que los países nunca puedan recuperarse sin devaluación o estímulo fiscal, o sin ambas cosas; al contrario, tal como lo señalé hace más de tres años, dicho análisis pronostica una recuperación gradual vía devaluación interna.

Esto es, una economía deprimida causará inflación baja o negativa, mejorando gradualmente la competitividad respecto a los demás miembros de la unión monetaria y el aumento de las exportaciones netas debería impulsar el crecimiento, siempre que no sea compensado con una austeridad cada vez más estricta.

La experiencia de España desde la creación del euro en 1999 efectivamente sugiere que una economía deprimida contiene la inflación y la devaluación interna ha mejorado lentamente la competitividad en comparación con el núcleo europeo.

¿Qué hay respecto a la austeridad? España participó de mucha austeridad durante los primeros años de la crisis del euro, pero no tanto desde entonces.

Así, manteniendo todo lo demás constante, en este punto esperaríamos ver que España registre mayor crecimiento que el resto de la Eurozona, conforme la devaluación interna mejore la competitividad, mientras que la política fiscal ya no esté apretando los tornillos.

¿Esto constituye una reivindicación del euro o del régimen de austeridad?

Como podría imaginarse, diría que la respuesta es claramente negativa.

Sí, puede darse un ajuste incluso con una moneda única, pero es un proceso muy lento y doloroso. Sí, el crecimiento puede reanudar una vez que se deja de imponer austeridad cada vez más estricta; también, si alguien se golpea repetidas veces con un bate de béisbol en la cabeza, se sentirá mejor cuando deje de hacerlo.

Lo que es cierto es que la moneda única no es totalmente inoperable. Sólo es extremadamente costosa.

A nivel intelectual, la macroeconomía básica sigue explicando bastante bien los desarrollos europeos. No hay nada en la historia reciente del continente que deba impactar a un keynesiano o provocarle dudas profundas.

Twitter: @NYTimeskrugman

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