Opinión

La realidad municipal

Hace algunos días escribí sobre la marginación del orden municipal en decisiones que afectan sus finanzas tomadas por los otros dos, vinculados a la política de ingresos estatal y las modificaciones a la Ley de Coordinación Fiscal por la parte federal. De hecho se podría hablar de un federalismo sin municipios, cuya dependencia respecto a las transferencias federales es menor que la de las entidades federativas.

Un gran número en ellos con pobreza extrema y sujetos a decisiones de los otros dos órdenes de gobierno que les perjudican, sin tener siquiera voz, como ha sido el caso del impuesto a la tenencia, que hoy es un impuesto estatal, pero ha sido sujeto a un régimen de subsidios o de plano no se cobra, afectando en 20 por ciento que por lo menos recibían de la recaudación del mismo, que se consideraba un acto de colaboración administrativa estado-Federación.

Sin embargo, un amigo mío, abogado y oaxaqueño, me decía que esperaba el comentario sobre la opacidad, la corrupción, el desorden administrativo y el desinterés fiscal de los ayuntamientos. Lo que ha sucedido en muchos municipios de Michoacán, el caso extremo de Iguala en Guerrero y los múltiples conflictos municipales de Oaxaca y en general en todo el país, con un universo de dos mil 445 municipios.

En relación a la recaudación de ingresos propios municipales, la del predial se concentra en menos de cien municipios, porque al margen de la pobreza, existe una gran irresponsabilidad fiscal en la mayoría, de forma tal que para ellos es mejor la política de estirar la mano a ver “que cae”, que recaudar, debido al fantasma del costo político.

Su renuencia a llevar cuentas claras, su afecto por la opacidad en materia de gasto público, no sólo en el caso de los ingresos propios incluyendo las participaciones, además en el ejercicio del gasto federalizado, donde violan normas y ejercen mal los recursos. La ASF revisa cada año no más de 130 municipios, dejando lo demás a las Auditorías Superiores de los congresos locales. En algunas entidades hay resultados, pero faltan más.

Se ha sabido de casos donde las ayudas para la reconstrucción entregadas a los presidentes municipales, terminan sin ser usadas. Hubo un caso hace algunos años donde se les entregó cemento, que posteriormente un presidente municipal vendió a mitad de precio.

Recuerdo una anécdota de un grupo de ediles de municipios pequeños del estado de Guerrero, a quienes pregunté cómo iban con su recaudación de predial, cosa que me dijeron no hacían, “porque tiene un costo político”.

Muchos incumplen las normas para el ejercicio de los recursos de algunos fondos del gasto federalizado. Concretamente del FISM, una de las vertientes del FAIS, con un total desprecio por la normativa, así como del Fortamun. El Subsemun ha sido un fondo cuyo mal registro destaca, no por su monto, sino por las observaciones en relación a su presupuesto total.

Existe en las administraciones municipales una falta impresionante de cuadros técnicos, no sólo en los de usos y costumbres como los más de 400 de Oaxaca, con incapacidad para elaborar un Proyecto Ejecutivo. Apuestan todo a la gestión, más que al manejo responsable de su Hacienda Pública.

Hay avances en la fiscalización, por supuesto; sin embargo, la cultura de la transparencia no se ha arraigado en la mayoría. Los esfuerzos por parte de algunos órganos de fiscalización de los congresos locales son importantes, pero insuficientes. Puebla es un ejemplo positivo.

Es una tarea para todos y la recién creada Conam, tiene en ello un importante desafío.

Twitter: @davidcparamo