Opinión

La realidad entre México
y Estados Unidos

La reunión entre los presidentes Enrique Peña Nieto y Barack Obama refleja cómo la realidad por fin alcanzó a los políticos, diplomáticos mexicanos y estadounidenses. Aunque las reuniones entre presidentes y funcionarios a nivel de gabinete tienden a reflejar una agenda política que busca construir una realidad cuidadosamente forjada por reuniones entre funcionarios de ambos países.

Pero los conocedores de la relación bilateral saben que aunque hay una agenda formal que se publica y se socializa en los medios, hay también una pragmática que había sido constante en los últimos 30 años entre ambos países: fuentes energéticas seguras para Estados Unidos, embargo a Cuba, tema migratorio, corrupción, protección de la relación comercial, tráfico de migrantes —especialmente migración centroamericana—, trato a migrantes en Estados Unidos, posible uso de México como un trampolín para terroristas, tráfico ilegal de armas de fuego y de drogas, violación de derechos humanos, y la violencia de las organizaciones criminales.

Pero ahora resulta que la nueva realidad cambia las prioridades de la agenda pragmática entre ambos países. Por ejemplo, veamos el tema migratorio:

En las últimas tres décadas el tema migratorio era el ‘elefante blanco’ en la sala que ambos países discutían en público pero no se podía abordar directamente en la mesa de negociaciones, porque Estados Unidos, por razones políticas, lo manejaba como discusiones domésticas internas ya que sigue habiendo una renuencia a aceptar la realidad de los cambios demográficos. En México discutir temas migratorios crea una serie de cuestionamientos no sólo de la incapacidad de proporcionar oportunidades económicas, sino la imposibilidad de proteger a los migrantes de los violentos y de la corrupción oficial.

Pero la realidad no sólo alcanzó, rebasó la relación bilateral. El 52 por ciento (5.9 millones) de los inmigrantes indocumentados en Estados Unidos (EU) provienen de México. Con las decisiones ejecutivas del presidente Barack Obama hay estimaciones de que 44 por ciento de los indocumentados mexicanos en EU podrían solicitar protección por parte del gobierno estadounidense. Adicionalmente, un estudio de Pew Research Center reveló que las aprehensiones de mexicanos en la frontera con EU registraron una caída histórica, ya que por primera vez la Patrulla Fronteriza aprehendió a más gente de otras nacionalidades que a mexicanos, en un análisis de 60 años de datos.

Ahora, en 2015 tenemos la increíble situación donde la preocupación del gobierno de Estados Unidos es negociar con el gobierno de México para que ambos países tengan la capacidad para procesar millones de personas que estarían buscando eventualmente legalizar su estancia en la Unión Americana.

Otros dos temas que han desaparecido de la agenda pragmática incluye la preocupación de Estados Unidos de mantener a México como fuente segura de energía, pero ahora, según la Casa Blanca, la producción nacional de petróleo alcanzó en 2012 su nivel más alto en 15 años, la de gas natural llegó a un récord histórico y la dependencia de petróleo extranjero está en su punto más bajo en dos décadas.

Los temas bilaterales en relación a conflictos comerciales no han desaparecido, pero después de 20 años del TLC estos conflictos no impactan el resto de la relación bilateral. Y uno de los temas más espinosos, que era el embargo en contra de Cuba -el "comes y te vas"-, desapareció por arte de magia. Ahora México se encuentra en la incómoda situación de tener que participar en una negociación tripartita para definir los límites marítimos en el Golfo de México. Y aunque el tráfico de drogas hacia Estados Unidos sigue preocupando, no tiene ni remotamente la importancia que tenía hace una década, por la simple y llana razón de que se ha reducido dramáticamente el consumo de cocaína en Estados Unidos y la mariguana está en un proceso de ser legalizado.

Pero lo que más sorprende ahora es la actitud del gobierno de México ante las críticas respecto al tema de los derechos humanos y su capacidad de controlar organizaciones altamente violentas. Hace una década estas acusaciones públicas en contra de México se hubieran traducido en una campaña histriónica por parte del gobierno, cuestionando la autoridad moral de las organizaciones y del gobierno de Estados Unidos para hacer estas acusaciones.

De nuevo la realidad de lo que se está viviendo en México dificulta que el gobierno cuestione a aquellos que lo cuestionan. Es una señal de madurez no envolverse en la bandera para defender una realidad que no existe.

Twitter: @Amsalazar