Opinión

La realidad es que la deuda pública sigue creciendo

 
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Contrario a lo que nos han querido hacer creer las autoridades del gobierno federal, con su discurso de un manejo “responsable” de las finanzas públicas y múltiples anuncios de recortes al gasto, tenemos que la deuda del sector público mexicano sigue creciendo de forma importante en lo que va de este 2016. De acuerdo con cifras proporcionadas por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), el saldo total de la deuda neta del sector público federal ascendió a 8.474 billones de pesos en mayo de 2016, cifra 314.119 miles de millones de pesos (mmdp) más alta que la observada al cierre de diciembre de 2015.

Lo anterior significa que no obstante los “recortes” al presupuesto de egresos, y a que el Banco de México le entregó al gobierno federal su remanente de operación del año 2015, la deuda del sector público mexicano ha crecido en los primeros cinco meses de este año a razón de 2,066 millones de pesos diarios. Una cantidad ciertamente estratosférica.

De esta manera, tenemos que en el periodo de diciembre de 2012 a mayo de 2016, el saldo de la deuda neta total del sector público pasó de 5.352 billones a 8.474 billones de pesos, lo que representa un aumento de 3.121 billones de pesos, equivalentes a un incremento de 58.3%, o bien, un promedio de 2,503 millones de pesos diarios de endeudamiento adicional cada día de lo que lleva la presente administración del gobierno federal.

¿Y en qué se ha gastado toda esa deuda? Pues en principio podemos señalar que sirve para compensar la diferencia entre los ingresos y los gastos del sector público federal, lo que implica que se utiliza para sufragar gasto corriente principalmente. Es decir, no necesariamente es endeudamiento que se traduzca en más infraestructura, como carreteras, puertos, aeropuertos, entre otros.

Para dimensionar el ritmo de endeudamiento del sector público federal en el presente sexenio, vale la pena señalar que el gasto neto total estimado del Sector Público del Distrito Federal aprobado en la Ley de Ingresos del Distrito Federal para el Ejercicio Fiscal 2016, es de 181.334 miles de millones de pesos. Esto significa que con tan sólo 73 días de contratación de deuda del sector público federal se paga todo el gasto del sector público del Distrito Federal de todo un año.

Otra forma de ver el tamaño del endeudamiento en el que ha incurrido el sector público federal es dimensionándolo respecto al costo del nuevo aeropuerto que se pretende construir para la Ciudad de México. En este sentido, la deuda contratada en lo que va del sexenio alcanzaría para construir casi 16 aeropuertos nuevos de dicha magnitud (de acuerdo a una nota de El Financiero del 8 de febrero, éste tendrá un costo de 199.134 mmdp).

Este excesivo nivel de endeudamiento ya ha llamado la atención de diversos analistas, e inclusive la calificadora de riesgo Moody´s advirtió el pasado jueves 21 de julio que en América Latina, son Brasil y México los países que más rápido han incrementado su deuda en el periodo de 2005 a 2015.

Y es que por donde se le quiera ver, es muy preocupante la forma como ha crecido la deuda del sector público. En el periodo de diciembre de 2012 a mayo de 2016 ésta creció 58.3%, mientras que en el periodo del cuarto trimestre de 2012 al primer trimestre de 2016 el Producto Interno Bruto (PIB) nominal solo se elevó en 14.2 por ciento. Esto llevó a la proporción de deuda pública neta respecto al PIB nominal a pasar de representar el 35% del PIB a finales de 2012 a 46.0% en el primer trimestre de 2016.

Otro aspecto importante a considerar respecto al crecimiento de la deuda pública es el costo financiero que esta representa. En el 2012 el costo financiero del sector público fue de 305.118 mmdp y en 2015 sumó 408.287 mmdp, lo que representa un aumento de 33.8 por ciento en tan solo tres años. Para el 2016 se estima conservadoramente que el costo financiero del sector público sumará unos 480 mmdp, es decir, unos 72 mmdp más que el año anterior, lo que implica menos recursos para proyectos de infraestructura, para combate a la pobreza, para apoyos a las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), para la lucha contra la delincuencia, entre muchos más.

Desde luego que el gobierno federal ha tratado de minimizar el incremento de la deuda pública comparando a nuestro país con los niveles de deuda de naciones europeas, Japón y Estados Unidos, las cuales tienen montos de deuda que sobrepasan el 100% de su PIB; sin embargo, la comparación realmente relevante es que la Ley de Ingresos de la Federación 2016 establece ingresos totales por 4.763 billones de pesos, por lo que el monto de la deuda pública representa el 178% de los ingresos del sector público federal de este año.

Otra forma de analizar el monto de la deuda del sector público es referenciándola a los ingresos del sector público, pero excluyendo los ingresos derivados por financiamientos, los cuales se estima que sean de 609.240 mmdp en 2016. De esta manera, los ingresos propios del sector público este año serán de unos 4.154 billones de pesos, por lo que el saldo de la deuda pública a mayo de 2016 representa el 204% de los ingresos del sector público (sin incluir los ingresos derivados de financiamientos). Haciendo una analogía respecto a lo que estas cifras representan ¿Es sano que un padre de familia tenga ingresos anuales de 500 mil pesos y una deuda de 1 millón de pesos? ¿Esta éste padre de familia en condiciones de seguirse endeudando?

A manera de conclusión podemos señalar que el panorama de la deuda del sector público en México sigue siendo muy preocupante, aunque las autoridades nos quieran hacer creer que están actuando con prudencia ejerciendo recortes mínimos al gasto público. La realidad es que el sector público mexicano se ha endeudado este año a razón de 23,920 pesos por segundo, lo que significa que si usted tardó 8 minutos en leer este editorial, la deuda total del sector público creció en dicho periodo en 11.48 millones de pesos.

¿Hasta cuándo se le pondrá un freno a esta situación? Pues difícilmente veremos un cambio en la tendencia a menos de que las calificadoras de riesgo emitan una nueva amenaza a México en el sentido de que nos bajarán la calificación crediticia (de hecho ya la tenemos en revisión con perspectiva a la baja). Si nos disminuyen la calificación entonces necesitaremos subir más las tasas de interés en aras de retener los capitales internacionales y así mantener el tipo de cambio en los niveles actuales. Es decir, sino se le pone un verdadero freno al crecimiento de la deuda del sector público caeremos en un círculo vicioso de degradación de calificación crediticia –alza en las tasas de interés – mayor costo de la deuda pública – menos recursos presupuestales para proyectos y programas sociales y productivos – menor crecimiento económico – más pobreza – deterioro de las perspectiva económicas – baja en la calificación crediticia.

Pero por otra parte, hay que ser realistas y reconocer que será difícil que el gobierno federal cambie el rumbo de las cosas mientras siga teniendo una mayoría en el Congreso, ya que éste está ahí para autorizarle todo el endeudamiento que le solicite, no obstante el daño que se le está causando a las generaciones actuales y futuras, a las cuales se les dejará una deuda impagable. Y es que si tomamos en consideración una deuda pública de 8.5 billones de pesos, y vemos que la población en México es de 129 millones de personas, eso significa que cada mexicano debe ya casi 66 mil pesos. Ojala se ponga orden en este tema y haya más voces que así lo exijan.

Director General GAEAP.

Correo:alejandro@gaeap.mx

www.gaeap.mx


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