Opinión

La realidad del empleo y desempleo en México

 
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El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) informó que durante junio de este año, la Tasa de Desocupación (TD) a nivel nacional, fue de 3.93% de la Población Económicamente Activa (PEA), por lo que entonces la TD promedió 3.92% en el segundo trimestre de 2016. Esta tasa se compara favorablemente con la observada en el mismo trimestre de 2015, cuando ésta ascendió a 4.39 por ciento; y de hecho la TD promedio del segundo trimestre de este año es la más baja registrada desde el año 2008, cuando ésta ascendió a 3.38 por ciento.

Ante estas cifras uno pudiera concluir que las cosas marchan muy bien en materia de empleo en nuestro país, sobre todo si consideramos que la tasa de desempleo en Estados Unidos durante junio de este año fue de 4.9 por ciento (casi un punto porcentual más alta que en México), por lo que aparentemente nuestro país está mejor que su vecino del Norte en materia laboral, pero esto es algo que sabemos que es totalmente falso.

¿Cuál es la realidad del empleo en México? Pues si bien la TD disminuyó de 4.39% el segundo trimestre de 2015 a 3.92% en el mismo trimestre de 2016, subsisten importantes retos en materia laboral, los cuales abordaré a continuación:

En el segundo trimestre de 2016 la Tasa de Ocupación Parcial y Desocupación 1 (TOPD1) se ubicó en 9.93 por ciento en promedio. Esto significa que de cada 100 personas económicamente activas, prácticamente 10 se encuentran desocupadas, o bien, trabajan menos de 15 horas en la semana. Cabe señalar que esta tasa se encontraba en un nivel de 10.67% en el segundo trimestre de 2015. Para muchos analistas esta tasa refleja mejor la situación laboral (desempleo) de nuestro país ya que se debe tener en mente que para el INEGI una persona deja de estar desempleada con que trabaje una hora a la semana, aunque sea lavando carros en la calle.

En donde las cosas marchan bastante mal es en la Tasa de Condiciones Críticas de Ocupación (TCCO), la cual pasó de 12.31% en el segundo trimestre de 2015 a 14.52% en el mismo trimestre de 2016; es decir, aumentó en más de dos puntos porcentuales. La evolución de esta tasa es indicativo de la pauperización del empleo en México, ya que ésta mide el porcentaje de la población ocupada que se encuentra trabajando menos de 35 horas a la semana por razones de mercado, más la que trabaja más de 35 horas semanales con ingresos mensuales inferiores al salario mínimo, y la que labora más de 48 horas semanales ganando hasta dos salarios mínimos.

En otras palabras, la TCCO mide a los que trabajan menos de 35 horas a la semana, queriendo trabajar más horas (subempleados), y le agrega a los que trabajan siendo los peor pagados en el mercado laboral en función de las horas que trabajan, y vemos que lamentablemente en México casi 15 de cada 100 personas que laboran están en esta condición.

En cuanto a la subocupación, tenemos que la tasa que la mide pasó de 8.29% en el segundo trimestre de 2015 a 7.85% en el mismo trimestre de 2016. Cabe señalar que para el INEGI la subocupación se refiere al porcentaje de la población ocupada que tiene la necesidad y disponibilidad de ofertar más horas de trabajo de lo que su ocupación actual les permite. En este sentido, vemos que 8 de cada 100 personas que trabajan en México quisiera trabajar más horas, pero no lo hace porque no encuentra donde hacerlo.

Con esto en mente, ahora vale la pena mencionar que la Tasa de Ocupación en el Sector Informal 1 (TOSI1) pasó de 27.33% en el segundo trimestre de 2015 a 27.02% en el mismo trimestre de 2016; por lo que queda claro que en este rubro prácticamente no hubo avances en el último año. La TOSI1 considera a todas las personas que trabajan para unidades económicas operadas sin registros contables y que funcionan a partir de los recursos del hogar o de la persona que encabeza la actividad sin que se constituya como empresa, de modo que la actividad en cuestión no tiene una situación identificable e independiente de ese hogar o de la persona que la dirige y que por lo mismo tiende a concretarse en una muy pequeña escala de operación. De esta manera, vemos que la TOSI1 da cuenta de la enorme precariedad de casi 1 de cada 3 “empleos” en México, los cuales queda claro que están en la informalidad.

Finalmente, un dato aún más grave que muestra la verdadera dimensión de la informalidad en México, lo vemos con la Tasa de Informalidad Laboral 1 (TIL1), la cual pasó de 57.83% en el segundo trimestre de 2015 a 57.22% en el mismo trimestre de 2016. Cabe señalar que la TIL1 se refiere a la suma de los que son laboralmente vulnerables por la naturaleza de la unidad económica para la que trabajan, con aquellos cuyo vínculo o dependencia laboral no es reconocido por su fuente de trabajo. Así, en esta tasa se incluye -además del componente que labora en micronegocios no registrados o sector informal- a otras modalidades análogas como los ocupados por cuenta propia en la agricultura de subsistencia, así como a trabajadores que laboran sin la protección de la seguridad social y cuyos servicios son utilizados por unidades económicas registradas. Así, queda claro que casi 6 de cada 10 empleos en México se encuentran en la informalidad ya sea por cuenta propia o porque las personas laboran en una empresa informal o porque su empleo no está sustentado con un contrato, lo que se traduce en que no cuenten con seguridad social.

Habiendo mencionado todo lo anterior, resulta obvio que el hablar de una TD en México de apenas 3.93% en junio de 2016 dista mucho de ser indicativo de que estamos bien en materia laboral. Por el contrario, hay estudios que demuestran que una TD demasiado baja en un país con un problema tan extendido de informalidad y bajos ingresos, es resultado del nivel de pobreza de su gente. Lo que sucede es que en países como México donde la mayoría de la gente no tiene ahorros ni una red de seguridad social, pues cuando alguien pierde su empleo por lo general no se puede dar el lujo de quedarse semanas desempleado esperando encontrar el trabajo ideal bien remunerado, por lo que la gente se ve forzada a salir a “trabajar” aunque sea cuidando carros en la calle, o bien, pone un puesto de jugos afuera de su casa (por ejemplo); y pues estas personas no están desempleados en base a la metodología del INEGI. Es por ello que indicadores como la TOPD1 o la TCCO son mejores para analizar el problema del empleo y desempleo en nuestro país.

A manera de conclusión podemos señalar que una importante asignatura pendiente en México está en materia laboral. Se deben crear las condiciones para que haya más y mejores empleos en nuestro país, para lo cual se requiere de una política económica que fortalezca la planta productiva nacional, y para ello es fundamental generar las condiciones para que haya una sana competencia con los productos importados (evitar subvaluación de mercancías en aduanas) y con los que se comercializan y fabrican por las empresas que están en la informalidad, los cuales son más baratos precisamente porque son generados por empresas que no pagan bien sus impuestos ni tienen la carga completa de seguridad social de sus empleados.

Además, se requieren incentivos fiscales para que las empresas tengan incentivos a contratar gente. Hay que recordar que en la reforma fiscal que entró en vigor en 2014, se eliminaron gran parte de las deducciones por las prestaciones que se les pagan a los trabajadores, lo que hace que muchas empresas busquen mecanizar o robotizar procesos productivos en lugar de contratar más personal. Así mismo, ante la falta de incentivos para formalizar empleos, muchos empresarios optan por jugársela y tenerlos sin registrar ante el IMSS hasta que les llega una revisión.

Otro tema relevante es el del cumplimiento de normas oficiales mexicanas, como las de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), las cuales son tan complicadas y costosas de cumplir al 100% (además de que las multas por cada punto de incumplimiento están en el orden de los 40 mil pesos) que muchas empresas optan por dejar de producir en México ya que les resulta mejor traer el producto importado. Desde luego que son mucho menos las normas que se deben cumplir para una empresa comercializadora que para una manufacturera y esto se convierte en un incentivo perverso para muchas empresas.

Así pues, hay mucho por hacer en materia laboral en nuestro país. Si queremos abatir el rezago hay que generar los incentivos correctos ya que los actuales no son los adecuados y muestra de ello son los indicadores aquí presentados.
 
Director General GAEAP.

Correo:alejandro@gaeap.mx

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