Opinión

"La porra te saluda..."


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Toros

Un saludo al gobernador de Coahuila de parte de toda la afición taurina del mundo.

El acto atroz de prohibir la celebración de festejos taurinos en el hermoso estado de Coahuila es sin duda un atropello al derecho constitucional de los mexicanos expresado en el artículo 4 de nuestra Carta Magna:

“Toda persona tiene derecho al acceso a la cultura y al disfrute de los bienes y servicios que presta el Estado en la materia, así como el ejercicio de sus derechos culturales. El Estado promoverá los medios para la difusión y desarrollo de la cultura, atendiendo a la diversidad cultural en todas sus manifestaciones y expresiones con pleno respeto a la libertad creativa. La ley establecerá los mecanismos para el acceso y participación a cualquier manifestación cultural”.

Esta columna no pretende ser un tratado sobre leyes y derechos; tampoco será un cúmulo de insultos, mentadas y acusaciones —todas con fundamento, por cierto— hacia el gobernador Rubén Moreira y el lamentable grupo de congresistas del estado de Coahuila. En estas líneas no intentaré convertirlos en taurinos, les quiero hablar como mexicano común y corriente, como un ciudadano que lleva más de 26 años trabajando en México, creyendo en México y consciente de que vivimos en un gran país al que desgraciadamente somos nosotros mismos, sus habitantes, quienes le hemos faltado al respeto. Le hemos faltado al respeto permitiendo que políticos como el hermano del mencionado sigan libres tras desfalcar a su estado; permitiendo escándalo tras escándalo, de fraudes y malversaciones; permitiendo que nuestros derechos fundamentales se vean pisoteados y que nadie haga nada.

Este atropello encabezado por usted y su servil congreso seguramente hará que los aficionados a la fiesta de los toros y los profesionales de la misma despertemos y hagamos sentir nuestro peso como minoría, dentro de una sociedad que pretende que todos vivamos mejor. Y para vivir mejor, desde el seno de la sociedad, que es la familia, el respeto debe de ser el principal valor.

Los políticos buscan votos, en el caso de nuestros políticos, en su mayoría, estos votos significan riqueza inmediata sin trabajar. Los políticos son servidores públicos y bajo esta premisa los sufragios que buscan deben ser para servir a la sociedad, para trabajar en pro de mejorar como país. Créame que prohibir el ejercicio de nuestros derechos no es el camino. ¿Quiere ser popular? ¿Quiere aspirar a un puesto más alto? Trabaje para el pueblo, encarcele a su hermano y muestre valor civil. Respete y vea por los derechos de las minorías, como en este caso podemos ser los cientos de miles de mexicanos que somos aficionados a la fiesta de los toros.

Su revancha política hacia Armando Guadiana Tijerina, quien sí ha tenido valor civil de ejercer y exigir sus derechos, es lamentable. Lo coloca a usted en un nivel político bajo, muy bajo. Sin duda hace ver su peso y su poder, pero créame gobernador que puede ser el principio del fin de su carrera política.

Los mexicanos estamos hartos, esto es para los 32 gobernadores. La sociedad está cansada de batallar con la vida diaria y además asumir la humillación de que sus recursos sean robados, mal manejados y que le den una versión caricaturesca de los hechos.

Como taurinos y como mexicanos debemos despertar de inmediato y exigir que nuestros servidores públicos trabajen en beneficio de la sociedad, respetando a minorías, respetando los derechos fundamentales de nuestra Constitución, que fue escrita con sangre de muchos mexicanos.

Honorable sería su reconsideración; consúltelo con la almohada, actúe para que los mexicanos nos sintamos orgullosos de nuestros políticos y no avergonzados. Sea un buen ejemplo, porque malos ya hay muchos.
Si tú amable lector, eres aficionado, es momento de actuar y llenar las plazas de toros, disfrutar de este maravilloso espectáculo; si no lo eres o incluso eres antitaurino, también es una gran oportunidad para que madures y muestres respeto a los que sí nos gustan los toros. Infórmate de cómo vive el toro, de la historia y peso de esta tradición, y si no te vuelves taurino, por lo menos dejarás de hacer el ridículo atacando con mentiras un espectáculo artístico de gran arraigo y riqueza cultural. Si no te gusta, está bien, pero respeta.

Twitter: @rafaelcue

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