Opinión

La Población: Limites, retos y oportunidades de desarrollo para México

 
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Paseantes en la Alameda. (Cuartoscuro/Archivo)

¿Cómo integramos el cambiante escenario demográfico de México al nuevo proyecto de país que exige la sociedad? ¿Cuáles son los limites, los retos y las oportunidades que impone un cambio importante en el tamaño d la población, su composición y distribución en el territorio nacional en el que persisten brechas y desigualdades, pero al mismo tiempo un gradual estancamiento de la población más joven- que ha alcanzado su volumen histórico más alto- y en contraste una población creciente de adultos mayores? ¿Qué implica esta dinámica demográfica para la discusión del proyecto de país, así como para la planeación, la política pública, la acción privada y la participación de la sociedad civil?

La respuesta no es sencilla. Demanda reflexión, diálogo entre los distintos grupos de la sociedad y visiones nuevas, acompañadas por la voluntad creativa y solidaria de toda la sociedad mexicana. El sábado pasado fue ocasión propicia para trazar algunos escenarios y avances en ese propósito la primera reunión del año del Centro Tepoztlán Víctor Urquidi AC, animada por la provocadora exposición de la socióloga Silvia Giorguli, primera mujer que desde hace 4 meses lidera los destinos de El Colegio de México; complementada por el diálogo que en esta oportunidad encabezó como comentarista Rolando Cordera del Programa Universitario de Desarrollo de la UNAM.

La Dra. Silvia Giorguli, apoyada en una sólida presentación sobre la evolución de la población del país en los últimos 40 años, destacó que entre 2013 y 14 llegó a su punto máximo la población joven - hasta 20 años- con 45 millones de mexicanos, y que de aquí a 2030 permanecerá relativamente estable, pudiendo descender a los 43 millones Esta evolución presenta diversos retos sociales pero en particular para la educación en todos sus niveles, dado el nuevo contexto nacional e internacional, las tendencias del cambio tecnológico y las brechas existentes entre los estados y localidades del país y los diversos estratos sociales.

El desafío de la población de jóvenes adultos- hasta 35 años- será también importante, en especial en términos de trabajo, vivienda y salud pública. La generación de más y mejores empleos formales, con salarios remuneradores tiene que ser anticipada por la política pública y la acción privada, a través de mayores volúmenes de inversión y de innovación.

El grupo de adultos de 40 a 59 años, seguirá creciendo, pero tendrá que enfrentarse a demandas cambiantes del mercado de trabajo y contar con acceso a permanente actualización de sus conocimientos y habilidades.

El desafío mayor estará en el grupo de la tercera edad -60 años y más- que es el que más crece y presenta tres enormes retos: salud (enfermedades crónico degenerativas); cuidados (con familias más reducidas y desintegradas y escasos servicios públicos de apoyo); y sostenimiento económico (dadas las rigideces de la oferta de trabajo y la ausencia de un adecuado sistema de pensiones y seguridad social para dos terceras partes de la población).

Los asistentes discutieron ampliamente los diversos fenómenos y secuelas que caracterizan a estos desafíos, así como las diversas políticas y acciones públicas y privadas que podrían emprenderse para prevenir, mitigar y atender estas situaciones.

La atención se concentró en dos fenómenos importantes y polémicos. Por un lado, el desaprovechamiento del llamado “bono demográfico” que ha tenido México en los últimos 30 años y que con políticas apropiadas pudo haberse transformado en crecimiento y bienestar económico y social y 2º, en lo que la Presidenta de El Colegio de México bautizó como el “bono de género” que tiene México, como el resto de América Latina, pudiéndose convertir la capacidad creciente desutilizada de la mujer en generación de riqueza para la sociedad.

Sobre el bono demográfico- traducido en un alto número de personas en edad laboral frente la baja población en la tercera edad- se concluyó que, aunque se ha desperdiciado hasta hoy por falta de crecimiento, inversión, empleo (a diferencia del Sudeste Asiático y China), la buena noticia es que México contará todavía por unos 15-20 años más con una ventaja de bajas tasas de dependencia intergeneracional que debe aprovechar con políticas económicas y sociales apropiadas.

En cuanto al bono de género, se evidenció que el margen de oportunidades de contribución de la mujer a la riqueza y bienestar de la sociedad es grande, pues solo representa el 43% de la ocupación actual.

Pero que ello depende de; a) programas e inversiones concretas en salud y educación; b) Impulso a su participación equitativa en el empleo formal; c) Superar condiciones que limitan actualmente su participación en el mercado trabajo y el reconocimiento de su contribución informal.

Cinco desafíos adicionales concentraron la reflexión y el diálogo: 1º La caída en la tasa de fecundidad, que había compensado la menor mortalidad infantil, se ha visto frenada por el debilitamiento del esfuerzo de planeación familiar y contracepción sobre todo en zonas rurales.

Mientras que en el DF la fecundidad es inferior a la tasa de reemplazo nacional de 2.1, el diferencial rural urbano se mantiene.

2º Las tasas de embarazo adolescente que habían bajado han vuelto a crecer en forma preocupante por problemas de información, de políticas sociales y la crisis de seguridad.

3º La mortalidad juvenil de hombres ha aumentado debido a mayores tasas de homicidios de pasaron de 17, a 35, hasta 90 por cien mil habitantes hoy, debido a crimen y violencia.

4º Profundos cambios en la emigración e inmigración llevaron en 2007-14 a que los resultados netos sean hoy cero o negativos. 500 mil niños nacidos en los EUA han regresado a México por la política de los EUA.

5º Hace 10 años se hablaba de convergencia demográfica en el territorio nacional; hoy los diferenciales se mantienen e incluso se agudizan entre estados y municipios, debido a la ausencia de políticas territoriales y de desarrollo regional y a la migración interna.

Incluso se presentan agravamientos en la dispersión territorial por una “urbanización trunca” (termino de José Casar aludido por Rolando Cordera) que en medio de la ineludible urbanización del país, ha conducido a doblar el número de localidades pequeñas en el país entre 1970 y 2010.

En resumen, urge renovar y fortalecer las políticas de población y desarrollo para el México actual y el que nos espera en el futuro.

Estado y sociedad tenemos la tarea de superar la brecha entre demografía y economía.

El autor es presidente del Centro Tepoztlán AC e investigador asociado del CEE de COLMEX.

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