Opinión

La peor época de la historia

   
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Hace exactamente doscientos años, en septiembre de 1816, la lucha por la Independencia de México naufragaba. Ya habían sido ejecutados los líderes principales del movimiento, los que nosotros recordamos como héroes: Hidalgo, Allende, Aldama, Morelos. Quedaban algunos grupos que a duras penas podían enfrentar a los ejércitos realistas. En el estado que hoy lleva su nombre, Vicente Guerrero; entre el Pico de Orizaba y Tuxpan, Guadalupe Victoria; en la mixteca poblana, los Mier y Terán, y prácticamente nadie más. Tal vez la única buena noticia en esos días fue la partida de Félix Calleja, el general realista que derrotó siempre a los independentistas.

Cinco años (y unos días) después, la Independencia era un hecho, y después de unos meses de gobierno de Iturbide, Guadalupe Victoria fue rescatado de las cuevas en las que vivía en el norte de Veracruz para convertirse en el primer presidente de México, y el único que completaría su periodo de gobierno hasta Benito Juárez, cuarenta años después. Siguió a Victoria en la presidencia Vicente Guerrero, en la primera elección del país, que había perdido. La calificó de fraudulenta, se levantó en armas, y se hizo del poder. Menos de dos años después fue asesinado.

Hace cien años, en septiembre de 1916, la parte más violenta de la Revolución había terminado, y los Constitucionalistas controlaban prácticamente todo el país. La expedición punitiva de los gringos contra Francisco Villa llevaba ya seis meses, y seguiría otros tantos sin tener éxito. Carranza era presidente y había convocado ya al Constituyente que a fines del mes siguiente se empezaría a reunir. La Constitución se promulgó el 5 de febrero de 1917, como usted sabe, pero la violencia regresó. Zapata fue asesinado en 1919, Carranza en 1920, Villa en 1923 y Obregón en 1928. En medio, murieron varias decenas de generales, sobre todo sonorenses, y muchos miles de mexicanos más, la mayoría por la miseria y enfermedades. Hubo que esperar veinte años a que se definiera el control del poder y se instaurara un régimen político estable, bajo el gobierno de Lázaro Cárdenas.

En 1976, hace 40 años, Luis Echeverría lanzaba su último grito como presidente. El peso se había devaluado poco antes a la mitad del valor que había mantenido durante más de 30 años. La inflación ya estaba en dos dígitos. Hubo serios rumores de golpe de Estado. En 1986, hace treinta años, México vivía una de sus peores crisis económicas. Desde 1982, las finanzas públicas eran una tragedia, pero a inicios del 86 el petróleo, que representaba 40 por ciento de las exportaciones, tuvo una caída de 75 por ciento en su precio. El déficit fiscal se fue a 16 por ciento del PIB. De septiembre de 1982 a septiembre de 1986, el dólar pasó de costar 70 a 720 pesos por dólar, y para septiembre de 1988 estaba en dos mil 280 pesos.

En septiembre de 1996 intentábamos salir de la crisis financiera de 1995, que siguió al terrible año de 1994: alzamientos, asesinatos políticos, la última devaluación brusca. En septiembre de 2006 terminó la toma de Reforma por los seguidores de López Obrador, y todavía faltaba su declaratoria de presidente legítimo, y el intento de impedir la toma de posesión de Felipe Calderón.

Una muestra de septiembres, hace 200, 100, 40, 30, 20 y 10 años. Profundas crisis políticas, económicas, y la Nación de verdad en riesgo. Pero escucho personas que dicen que vivimos en la peor época de la historia de México. Todos los que lo dicen han terminado primaria, y algunos, muchos estudios más. O pasaron milagrosamente esos niveles escolares, o de plano han perdido el uso de la razón. Con todas las dificultades presentes, de verdad, ¡Viva México!

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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