Opinión

La pata que le falta al SAT

 
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Teletón. (Cuartoscuro)

Una de las interrogantes que surge entre los contribuyentes cumplidos una vez aprobados los impuestos por la Cámara de Diputados para 2016, es cómo hará el Servicio de Administración Tributaria (SAT) para: (1) incrementar la recaudación fiscal; y (2) evitar la evasión, que rebasa los 480 mil millones de pesos.

En mi opinión, urge que esta institución lance una iniciativa de gran alcance que tenga dos componentes. El primero debiera ser una campaña de comunicación que rebase los mensajes típicos respecto de que ahora es fácil declarar por internet y pagar impuestos. Una campaña robusta –sobre todo si es por televisión o cine– debería incluir un fuerte componente emocional. No basta con campañas que señalan que ahora es “fácil” pagar, cuando ni los médicos quieren hacerlo. Es necesario que el contribuyente experimente emociones con el mensaje percibido y desee actuar en consecuencia.

El mejor ejemplo de una comunicación emotiva exitosa ahora lo está dando Teletón, que con su campaña en la que involucra a gente que acude a los CRIT toca fibras que tendrán como resultado que la gente done más dinero voluntariamente en la próxima edición de su maratón televisivo. Además, esa campaña despeja dudas sobre el destino de los donativos.

Los mercadólogos del SAT podrían hacer lo mismo: intentar tocar las fibras sensibles del evasor fiscal. Motivarlo a pagar. Su reto es enorme: revertir la idea errónea de que todo nuestro dinero lo malgasta el gobierno. ¿Qué pasaría si el SAT abre las puertas de su operación cotidiana como lo hace el Teletón? Al SAT le toca la parte más compleja de la comunicación gubernamental: hacer que la gente pague impuestos en un entorno donde una alta proporción de la ciudadanía cree que los gobernantes y burócratas son corruptos, ineficientes y trafican influencias.

El riesgo perceptivo del SAT en esta etapa de incremento en la recaudación está en que el atributo fiscalizador de la institución sea lo único que prevalezca en la mente del contribuyente.

El segundo gran componente que tendría que detonar el SAT debería ser establecer un nuevo consejo nacional a favor de la contribución. Hay miles de socios de grandes despachos fiscales y contables que propugnan por una correcta relación entre el contribuyente y el gobierno.

A esos contadores y fiscalistas, y a otros ciudadanos que están a favor de la formalidad el SAT, podría nominarles como parte de un cuerpo colegiado que certifique nuestra evolución hacia la formalidad y la defienda públicamente.

Al SAT le urge una comunicación inspiradora. Porque en la ausencia de ella el populismo pude construir una campaña utilizando las notorias emociones perturbadas del contribuyente inconforme. Cuidado.

Twitter: @SOYCarlosMota 

Correo: motacarlos100@gmail.com

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