Opinión

La paradoja de las tarifas eléctricas

Con la reforma energética, es muy probable que la mayor parte de la energía eléctrica que vende la CFE o los terceros que la generen, sea a menor precio.

Pero para la gran mayoría de los usuarios domésticos no habrá una reducción de las tarifas de la luz.

Veamos algunos datos para entender el porqué de esta paradoja.

En estos momentos, como empresa que tiene el monopolio de la venta de electricidad a los usuarios finales, las tarifas de CFE son las del mercado.

Hay de cinco tipos: doméstico, industrial, agrícola, comercial y de servicios. Cada una tiene características diferentes.

¿Cómo se determinan las diferentes tarifas?

El componente más importante es el costo de producción de la electricidad, que depende principalmente del tipo de tecnología empleada, así como de los combustibles usados.

Las termoeléctricas de ciclo combinado que utilizan el gas natural como combustible, representan 50 por ciento de la generación total; las termoeléctricas convencionales que utilizan mayormente combustóleo todavía representan 18.1 por ciento del total. Le siguen en importancia el carbón con 12.9 por ciento y las fuentes hidráulicas con 12 por ciento. El resto se reparte entre la nucleoeléctrica, geotermia, combustión interna y fuentes no convencionales.

Una de las claves para bajar de manera importante el costo de la electricidad en México es sustituir las termoeléctricas que emplean combustóleo por las que usan gas, que es mucho más barato.

Pero, como le comentamos la semana pasada, esto requiere una ampliación sensible de la red de gasoductos para asegurar el abasto del gas.

El otro factor que podría permitir disminuir costos es la reducción de las pérdidas técnicas y no técnicas, que ascienden a 16 por ciento del total, mientras que en países de la OCDE este porcentaje se coloca en 6.0 por ciento. La mayor parte de estas pérdidas son los "diablitos" y el “no pago” que algunos municipios practican regularmente.

En la medida que bajen los costos de producción, pueden ocurrir dos cosas: en el caso de las tarifas no subsidiadas, sí debe haber una baja. Y en el caso de la tarifa subsidiada, debiera haber una reducción del subsidio que da el Estado.

Del total de los clientes de CFE, 88.6 por ciento son usuarios domésticos, pero éstos compran sólo 23.3 por ciento de la electricidad. Poco menos de 2.0 por ciento de los clientes de CFE en el sector doméstico pagan una tarifa sin subsidio, el resto recibe subsidio en una u otra proporción.

Los clientes industriales representan 0.76 por ciento del total, pero consumen 60 por ciento de la electricidad vendida por CFE.

Es decir, en función de los cambios esperados con la reforma energética, el grueso de la electricidad vendida por CFE será a una menor tarifa. Sin embargo, para la mayoría de los usuarios no habrá tal reducción, sino una baja en el subsidio del gobierno.

Este tema requiere más discusión. Continuaremos próximamente.

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